De paso

Geopolítica y diplomacia

El gobierno mexicano actual se ha acercado a la Cuba de los Castro y, por ello, contribuiría a los objetivos de Estados Unidos. Sería una triangulación. Restablecer relaciones con Cuba podría redefinir la geopolítica latinoamericana y de una parte del mundo.

El gobierno del Estados Unidos se ha acercado a Cuba, después de más de 50 años de hostilidades. Las negociaciones para restablecer las relaciones diplomáticas entre ambas naciones van por buen camino. Valga precisar el contexto geopolítico del acercamiento. México mantuvo, por mucho tiempo, una relación estrecha con Cuba incluso cuando  proclamó el triunfo de su revolución en 1959. Nuestro país fue el único, en el Continente americano, que no rompió relaciones diplomáticas con el gobierno de la Isla. El resto, desde 1962, se apartó de un régimen marxista-leninista, por presiones estadunidenses, en el marco de la guerra fría.

En los años 60, la extinta Compañía Mexicana de Aviación, con el aval del gobierno mexicano, transportó cada semana medicinas y víveres a la Isla en aras de paliar los estragos que el embargo estadunidense provocaba en Cuba dese 1961. México era un puente entre el país caribeño y el resto del mundo (Excélsior, 12/I/15). Así lo fue durante la época del PRI del siglo XX. Esa relación se descompuso con la llegada de Fox que, en aras de lisonjear a su homólogo George Bush, le pidió a Fidel Castro que “comiera y se fuera”.

La solidaridad mexicana al régimen cubano fue ignorada en la nueva relación que Estados Unidos pretende con el gobierno de la Isla. Las reuniones secretas para llegar a tal objetivo tuvieron lugar en Canadá y no en México. Nuestro país, por razones geográficas y políticas, era la sede natural para esas reuniones. No fue así, lo que indica que los gobiernos de Obama y el de los Castro prefirieron un país más neutral (¿o más confiable?) que el nuestro.

Las relaciones ente los rivales ideológicos del continente en el último medio siglo tienen que explicarse. Una hipótesis sugiere que restablecer relaciones con Cuba significa ir en el sentido de casi todos los países del mundo. Solo Estados Unidos e Israel han votado, en el seno de Naciones Unidas, contra ese restablecimiento. 188 naciones han votado a favor.

La otra hipótesis sugiere que Estados Unidos no acepta la creciente injerencia China en diversos países latinoamericanos. Sirva de ejemplo, entre otros, el proyecto de construir el Gran Canal de Nicaragua. El gobierno izquierdista de Nicaragua le ha abierto las puertas al capital chino. Una inversión de 40 mil millones de dólares haría un canal tres veces más grande que el de Panamá.

Estados Unidos no quiere a los chinos en su “patio trasero”. Una de las acciones posibles de los estadunidenses para frenar la presencia china en América Latina puede pasar por Cuba. A la Isla le conviene restablecer el vínculo con Estados Unidos por razones económicas. El gobierno cubano, emblemático entre los países de izquierda en América Latina, puede alinear a Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia para no confrontar a los intereses estadunidenses. México podría ser un intermediario estratégico entre Estados Unidos y Cuba para tal efecto. El gobierno mexicano actual se ha acercado a la Cuba de los Castro y, por ello, contribuiría a los objetivos de Estados Unidos. Sería una triangulación, aprovechando que México nunca fue ajeno a los avatares de la Isla, con excepción del período panista (2000-2012) en que las relaciones se colapsaron. Restablecer relaciones con Cuba podría redefinir la geopolítica latinoamericana y de una parte del mundo. De esa magnitud es la decisión tomada por EU y Cuba.

jreyna@colmex.mx