De paso

Desaparición en Veracruz

En Veracruz, rinconcito donde hacen su nido las chotas del mal, la gente desaparece. No solo periodistas, práctica que se ha vuelto rutinaria en esa entidad federativa. Están desapareciendo muchos jóvenes a manos de los que se supone sirven a la comunidad, los que la cuidan: la policía. Hace tres semanas, cinco jóvenes cuyas edades fluctúan entre los 17 y los 27 años fueron interceptados por las autoridades policiacas en Tierra Blanca. Las grabaciones de las cámaras de seguridad así lo atestiguan. Esta evidencia condujo a la detención de varios policías estatales. El caso ha tomado notoriedad porque evoca y prolonga la agonía de los trágicos sucesos de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, que se explica, en gran medida, por la actuación policiaca. México no puede ser el terruño donde florezca la desaparición.

Siete policías estatales veracruzanos han recibido formal prisión por su supuesta participación en el caso. Hasta ahora, sin embargo, nada se ha aclarado. Los cinco jóvenes siguen desaparecidos (como los miles de millones de Moreira, ¿dónde están?) Este año se renueva el poder Ejecutivo de Veracruz. Si bien no será un pleito de familia, al enfrentarse un Yunes contra otro Yunes (PRI y PAN), quien salga electo por el voto popular tendrá que poner orden en un espacio de la Federación donde sus gobernantes han hecho del mismo un caos, una tierra de nadie; un paraíso de la impunidad. Es deseable que el gobernador saliente no sea nombrado cónsul en algún lugar del mundo, como suele premiarse a algunos ex "gobernantes".

Un reportaje de Punto de partida de Denise Maerker (Televisa, 26/I/16) plantea la gravedad de los desaparecidos en Veracruz. Los cinco jóvenes desaparecidos de Tierra Blanca no son un caso aislado en ese estado. En el reportaje mencionado se entrelazan casos similares ocurridos en otras localidades de esa entidad. Sus denominadores comunes son los siguientes: 1) desaparición de jóvenes, 2) la participación de la policía en el ilícito y 3) hay un mando superior policiaco que, por coincidencia, se encontraba en algunos de los municipios donde tuvieron lugar las desapariciones.

Ese reportaje tiene la virtud de demostrar que hay una pauta común en las desapariciones veracruzanas. De acuerdo con opiniones diversas, la delincuencia organizada se encuentra detrás de esos ilícitos. ¿Por qué jóvenes? Puede insinuarse la hipótesis, entre otras, de que el tráfico de órganos vitales es el motivo para llevar a cabo tarea tan macabra. Si algo muestra la delincuencia organizada es su diversificación delictiva, amén del tráfico de estupefacientes: secuestros, extorsión y lo que se acumule. Una película estadunidense, protagonizada por Mel Gibson, demuestra la podredumbre carcelaria en donde los que tienen dinero, aunque no la autoridad, son los dueños del penal. (Agarren al gringo). Los hechos, ficticios o no, ocurren en una cárcel de Tijuana. Un capo necesita un trasplante de hígado. Hallan, entre uno de los hijos de una interna que el órgano es compatible con el del delincuente. El desenlace de esa película es, por fortuna, feliz. A lo que se quiere llegar es que esas desapariciones veracruzanas tienen un contacto estrecho con el guión de ese film. Desaparición en Veracruz. De jóvenes, ¿Con qué fin? Otra interrogante que, como tantas otras, aguarda una explicación.

DE PASO

Murat es el candidato tricolor a la gubernatura de Oaxaca. El PRI demuestra que sigue siendo rehén de su pasado caudillesco.

jreyna@colmex.mx