De paso

Corrupción globalizada

Este abuso no es un atributo mexicano. Sin embargo, a diferencia de otros países, el sistema de justicia es deficiente y deja un amplio margen a la impunidad. En México falta aplicar la ley.

Sería banal afirmar que solo México padece el flagelo de la corrupción. Ésta se derrama por todas las longitudes y latitudes del planeta, aunque en algunos países más que en otros. Los nórdicos, por ejemplo, son casi impolutos. América Latina (con excepciones como Uruguay y Costa Rica) se ubica en el polo contrario. La corrupción es un factor que corroe la estructura social de cualquier nación: más corrupción menor progreso. Los países con mejor calidad de vida son aquellos que, en cualquier medición, arrojan indicadores cuyos niveles de corrupción son poco significantes. Lejos estamos de esa realidad.

La corrupción es una cascada que beneficia a unos pocos y perjudica a los más; habría que reconocer que, en un país como el nuestro funciona como un mecanismo de redistribución del ingreso y hasta de movilidad social, ante la falta de oportunidades. Lo anterior, sin embargo, no implica que todos los mexicanos son corruptos y tampoco todos tienden a la tentación de los “cañonazos de 50 mil pesos”.

La semana pasada fueron arrestados el líder del Senado del estado de Nueva York, junto con su hijo, acusado por autoridades federales de extorsión y fraude. Skelos, el senador neoyorkino, fue acusado por instrumentar diversas maniobras para beneficiar a una empresa ubicada en Arizona (The New York Times, 4/V/15). De acuerdo con esta fuente, los Skelos (padre e hijo) recibieron 200 mil dólares de esa empresa para evitarle sanciones legales relacionadas con la contaminación ambiental. Además, el senador favoreció a su hijo cuyo trabajo, en una aseguradora, fue beneficiado por ingresos ilícitos. Mientras el sistema de justicia estadunidense decide qué hacer con el padre y su vástago, ambos están arrestados ¿Cuándo veremos a Deschamps en esa situación?

En Corea del Sur, el presidente de esa próspera nación asiática (Park Geun-Hye) aceptó la renuncia del primer ministro (Lee Wan Koo) por un escándalo de corrupción. La renuncia tuvo que ver con el suicidio de un prominente constructor inmobiliario, quien dejó como legado una lista de personas que fueron sobornadas. El nombre del ex primer ministro estaba en el listado. De acuerdo con la información el renunciante funcionario habría recibido 27 mil dólares en 2013 (The New York Times, 27/IV15). Una carrera política, tal vez exitosa, se vio truncada por un puñado de dólares. ¿Cuándo veremos a un funcionario mexicano renunciando ante un problema inmobiliario?

En este contexto resulta impactante la decisión que tomó el jueves pasado la presidente de Chile, Michelle Bachelet, quien pidió la renuncia de todo su gabinete. Se tomará tres días para hacer un análisis de quién se queda y quién se va. Los niveles de aprobación de la mandataria se desplomaron en fechas recientes por el escándalo de corrupción que protagonizó, entre otros, su hijo. Bachelet no solo creó una comisión para hacer las indagatorias correspondientes, sino que tomó la drástica medida mencionado. Cabe decir que las reacciones al anuncio fueron mayoritariamente favorables a la presidenta. (BBC Mundo, 7/V/15). ¿Cuándo se pedirá la renuncia al gabinete mexicano en pleno?

La corrupción no es un atributo mexicano. Sin embargo, a diferencia de otros países, el sistema de justicia es deficiente y deja un amplio margen a la impunidad. En México falta aplicar la ley: ésta es indispensable para combatir a fondo la corrupción y que ésta no sea solo parte de los discursos oficiales.

jreyna@colmex.mx