De paso

Candidatos de "lujo"

¿Los partidos políticos creen que la ciudadanía tiene dañadas sus facultades mentales?  La respuesta es sí. Por eso nos ofrecen candidatos de lujo. En el mismo tenor será la respuesta ciudadana en las urnas.

En menos de cuatro meses la ciudadanía acudirá a las urnas. Se renovará la Cámara de Diputados, algunas legislaturas locales, varias gubernaturas y alcaldías: la pléyade que compone la nefasta fauna política nacional. No será una gesta cívica armónica. Hay focos rojos: sirva de ejemplo el caso de Guerrero donde algunos grupos pretenden impedir los comicios.

Tomando en consideración la brutal crisis de legitimidad que asuela al sistema político, los partidos políticos estarían obligados a presentar sus mejores candidatos en aras de paliar en algo su descrédito. Sin embargo, para sorpresa de muchos, sus intenciones circulan en la dirección contraria: intentan catapultar parte de la escoria de la clase política. No es fortuito que los partidos, sin distinción de color, se disputen con algunos cuerpos policíacos uno de los escalones más bajos en la percepción ciudadana, de desprestigio.

Hablando de candidatos, el manotazo asestado a la clase política de Guerrero desdibujó la candidatura del hijo del gobernador con licencia a la alcaldía de Acapulco, parte de la banda de Aguirre que construía su patrimonio familiar a costa de la pobreza de la población y, por supuesto, del erario. No puede olvidarse la tragedia en Acapulco (huracanes de 2013) por el desarrollo de fraccionamientos en asentamientos irregulares bajo la protección del propio gobierno estatal. Por cierto, el gobernador perredista  que concedió los permisos urbanos (Torreblanca) es el candidato del PAN a la alcaldía de Acapulco. No importa.

En México, el cinismo y la política están hermanados. Es una vergüenza para el PRD que postule a personas implicadas en escándalos. Ahí está el caso del ex presidente del PRD (Zambrano), quien encabeza una de las listas de plurinominales, pasándose por alto su presunto vínculo con el ex munícipe de Iguala, hoy encarcelado. El ex delegado de Iztapalapa (Valencia) será candidato plurinominal a una diputación federal. Gobernaba una zona pobre de la ciudad, pero vive en una colonia habitacional exclusiva y maneja autos de lujo “prestados” por sus proveedores. Pero eso no importa. O el caso del ex delegado de Coyoacán (Toledo), quien renunció a su puesto para aspirar a una diputación, sin aclarar ninguna de las acusaciones que se le imputaron como un funcionario presumiblemente corrupto. Tampoco importa.

Fernando Bribiesca, hijo de Marta Sahagún, es candidato a la alcaldía de Celaya. Lo postula el PRI y, su comparsa, el Partido Verde. Para empezar, se deslinda de su familia y los escándalos que la rodearon (casas del Issste, Oceanografía). El mismo PRI postulará a una de las asistentes del cuestionado ex dirigente de ese partido Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, pese a que ella fungió como uno de los presuntos enlaces de mujeres para satisfacer el apetito (de todo tipo) del ex dirigente capitalino.

Qué decir del PAN. Más de lo mismo. No sorprende, lo que no deja de ser ignominioso, que postule como candidato local (DF) a un sujeto que fue acusado (Eguren) en Brasil por agredir, durante el pasado campeonato mundial de futbol en Brasil, a un hombre y pasar seis meses en la cárcel.

La lista sería interminable. Sin embargo, permite hacerse una pregunta: ¿los partidos políticos creen que la ciudadanía tiene dañadas sus facultades mentales?  La respuesta es sí. Por eso nos ofrecen candidatos de lujo. En el mismo tenor será la respuesta ciudadana en las urnas.

jreyna@colmex.mx