Opinión

Despejar una incógnita

Recuerdo la muerte de J.D Salinger mientras vuelvo a leer el epígrafe que abre las historias del libro del también recluso F.M (Madrid, 1967) “X contempló la página durante varios minutos, tratando a duras penas de no dejarse engañar”. La incógnita como posibilidad para esconderse. Últimamente se piensa en el escritor como una figura literaria, siendo que el texto es el objeto que vale en el proceso literario. La literatura existe porque se lee, el valor de un narrador está dado por la posibilidad que tiene para sintetizar la realidad y, en una obra abierta siempre existen marcas de reconocimiento.

El narrador madrileño nos presenta en Cuentos de X, Y y Z (Ediciones Lengua de Trapo, Madrid, 1997) una seductora intimidad mediada por el enigma de los personajes, quienes en la inicial llevan a cuestas la marca de un reflejo infinito como parte de una obra abierta. Aunque en el fondo sabemos que alguien nos habla directamente, pareciera que propone una escritura que no pretende la grandeza, un juego en el que el autor se adhiere como un furtivo de la creación literaria.

Pocos escritores son capaces de trabajar con la brevedad, como si el entramado de sus textos dependiera de una condensación precisa. El libro es una representación de lo mínimo, un trabajo de tramas ajustadas y ayudado por la elipsis para concentrar sus cuentos con el ingrediente de lo cotidiano, ahí está el acierto del libro, mostrarnos con una mirada detenida aquello que se nos escapa en el avance de los días.

Estos cuentos nos presentan personajes que se esconden en las consonantes del enigma; tramas minúsculas desatadas con anécdotas sencillas y que son muestra del detenimiento agudo ante lo cotidiano.

F.M es un autor que construye minuciosas historias en las que nos describe cómo es que debemos despejar la incógnita, y en ese espacio ocupado por X, Y y Z, pudiera caber cualquier nombre, quizá sea en este sentido en el que funcional la propuesta del título del libro.

Hay algo que sucede en el encuentro con libros como éste, la descripción de personajes desconocidos a los que, si se les mira pausadamente, probablemente tengamos más cerca de lo que creemos o, acaso seamos una especie de espejo reflejado en papel.

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