El santo oficio

Contra la vida nocturna

Los tiempos están cambiando —dice Bob Dylan. Y no para bien. La oscuridad del conservadurismo se extiende por el mundo con sus fobias, sus sermones, sus valores recargados de intolerancia, de odio.

Ciudad de México, en apariencia liberal, no es ajena a este fenómeno. Desde hace varios años el asedio a la vida nocturna es incesante. La cruzada contra la trata de personas, ineludible y perentoria, se convirtió en pretexto para el exterminio casi total de los tables dance, espacios de juerga pero asimismo fuentes de trabajo, aunque hay quienes solo los miran desde la atalaya del puritanismo y pasan frente a ellos cerrando los ojos o haciendo la señal de la cruz, no vayan a caer en la tentación, en el pecado mortal de la lujuria.

En todos los medios se propagan historias terribles de víctimas de esclavitud sexual. Es un problema enorme y complicado, un lucrativo negocio imposible sin la colaboración de autoridades corruptas. Sin embargo, sería conveniente escuchar también a las mujeres, muchas de ellas madres solteras, para quienes el table ha representado una salida para sus problemas económicos. Sería bueno saber cómo las han afectado las buenas intenciones de sus redentores —no exentos de intereses económicos y políticos—, obligándolas con frecuencia a la clandestinidad o a trabajos donde cada día son acosadas y ganan una miseria.

LA VIDA EN CUBA

Las autoridades capitalinas la han emprendido ahora contra los bares gays de República de Cuba, en el Centro. Hace unos días clausuraron varios de ellos con pretextos fútiles y un impresionante despliegue policiaco.

Como los tables, los bares gays también proporcionan empleos, directos e indirectos. Los de la calle de Cuba son visitados, sobre todo, por estudiantes y trabajadores, no solo de la comunidad LGBTTI sino también heterosexuales.

Ahí son populares cantinas como El Río de la Plata y bares como el Marrakech, la Purísima, el Viena y el Oasis.

De acuerdo con Víctor Jaramillo, representante del Marrakech: “Con el cierre de los bares gays de Cuba en realidad se está extirpando la versión popular de la vida gay y es lamentable que eso lo lleve a cabo un gobierno de izquierda que además se ostenta como gay friendly”.

La calle de Cuba —dice enfático— no es una zona de giros negros, “sino de bares bastante alivianados y bastante plurales, donde la misma división entre bares ‘gays’ y ‘bugas’ es ilusoria porque en la realidad son públicos que van y vienen de un local a otro y se mezclan”.

Esa calle, señala, es un auténtico “laboratorio social de inclusión y respeto muy interesante”.

LA NOCHE MEXICANA

Para Carlos Pérez, de El Río de la Plata, para tener en la ciudad —y en el país— una vida nocturna diversa, segura, debe contarse con el total y absoluto apoyo de las autoridades, con cero tolerancia a la corrupción. Dice: “Si la autoridad otorga un permiso o una licencia también debería brindar apoyos y asesorías para el buen funcionamiento de los locales, asesorías de ellos mismos que son los que legislan. Si incurrimos en irregularidades que nos ayuden —ayuden, no perjudiquen— a subsanarlas, que nos apoyen con una mayor seguridad pública que proteja tanto a los clientes como a los negocios, porque este apoyo por parte de la policía no te lo dan si no hay dinero. La delincuencia organizada es un grave problema a escala federal y mínimo deberíamos recibir el apoyo de las autoridades locales. Pero ellos ven todo eso y te dejan solo, y tú eres el que con tus propias uñas debes preocuparte en ver cómo resolver el problema”.

En el mismo sentido se pronuncia Jaramillo, para quien “la delincuencia organizada y la inseguridad son la mayor amenaza de la vida nocturna y de toda la vida social. Autoridades, empresarios y usuarios debemos enfrentarla unidos, colaborando, ayudándonos. Pero la autoridad procede de un modo curioso: te extiende un permiso y luego te trata como un delincuente. Los operativos son necesarios pero no deben servir para sembrar terror entre los empresarios. Antes de proceder a la clausura debería permitírsenos corregir o actualizar las deficiencias de funcionamiento que se encuentre. Los negocios funcionan bajo una maraña de disposiciones burocráticas y normas de funcionamiento infinitas y deberían comprender que no es fácil estar al corriente absolutamente con todas”.

Jaramillo agrega: “Las autoridades deberían entender que la vida nocturna es importantísima en términos de libertad social e individual y que su impacto en la cultura y en el arte es fuertísimo. La vida nocturna también debería ser valorada como un atractivo turístico, como una fuente de ingresos importante, tal como ocurre en ciudades como Madrid o Berlín, donde una buena parte de los visitantes va a buscar eso. Al Marrakech llegan muchos extranjeros que buscan lugares de diversión con un sabor local que saben que no van a encontrar en otra parte. En Berlín, por ejemplo, hay bares que son considerados patrimonio de la ciudad, pero aquí, al contrario, los bares parecen la bestia negra de las autoridades, el chivo expiatorio que siempre usan cuando quieren quedar bien ante los medios. Pero la Noche mexicana es increíble y debemos defenderla”.

En su celda, el friolento cartujo mira la Luna, recuerda su pasado negro y piensa en la noche de su lejana juventud. ¡Ah, cómo pasan los años!

Queridos cinco lectores, con las canciones de Bob Dylan y Leonard Cohen, dos de sus más grandes héroes, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.