Vidas Ejemplares

Los asesinos seriales también necesitan amor

Hasta hace unas semanas, Todd Christopher Kohlhepp, de 45 años, era un entusiasta usuario de Facebook. Visitaba asiduamente las páginas de sus “amigos” y no era extraño que respondiera algunos post.

Por ejemplo, el 19 de abril pasado replicó unas líneas que leyó: “(La gente necesita), para comenzar, apreciar el esfuerzo que pongo para no ser un asesino en serie”. A lo que Kohlhepp señaló: “¿Por qué? Los asesinos seriales también necesitan amor”.

Kohlhepp al parecer sabía de lo que escribía. El 31 de agosto de este año, Kala Brown, de 30 años, y su novio Charlie Carver fueron reportados como desaparecidos en el condado Spartanburg, en Carolina del Sur, Estados Unidos.

Una línea de investigación condujo a la policía hasta el domicilio de Kohlhepp, donde, mientras los agentes realizaban la inspección, escucharon ruidos en el interior de un contenedor metálico de 4.5 por 9 metros. Al abrir la caja, los uniformados encontraron a Kala Brown, quien estaba “encadenada como un perro”, explicó en conferencia de prensa Chuck Wright, jefe de policía del condado.

Wright, asimismo, señaló que la señorita Brown declaró que el día en que ella y su novio fueron secuestrados, Kohlhepp asesinó a tiros a Charlie Carver. La autoridad judicial añadió que en el terreno del sospechoso, de 95 acres, hay al menos tres tumbas clandestinas en las que se especula está el cuerpo de Carver y los de dos mujeres más.

Con la detención de Kohlhepp también se resolvió una matanza ocurrida en noviembre de 2003, llamada La Masacre de Superbike Motorsports, en la que el ahora sospechoso, insatisfecho por el servicio que le brindaron los trabajadores de esa tienda, decidió acribillar a cuatro de ellos.

Cuando la prensa preguntó a Wright si los investigadores tenían entre sus manos a un asesino serial, la autoridad respondió: “Parece ser que eso es lo que estamos mirando”.

Con la captura de Kohlhepp se abrieron varias líneas de investigación, entre ellas la búsqueda en los registros de personas reportadas como desaparecidas, pues existen sospechas de que los homicidios pueden ser más de los siete que confesó el individuo.

Los antecedentes penales de Kohlhepp sustentan la especulación policiaca. A los 15 años fue detenido por violar a una vecina adolescente, a la que amenazó con una pistola. En 2001 fue liberado de la prisión en Arizona, tras cumplir una condena por violar a una adolescente de 14 años.

Uno de los registros de detención señala a Kohlhepp como “impulsivo, explosivo y muy interesado por los temas sexuales desde los nueve años”.

La revisión de la propiedad del sospechoso arrojó la incautación de una gran cantidad de munición, varias pistolas de 9mm, armas de asalto y cadenas de diversas longitudes.

Después de secuestrar a los novios Kala Brown y Charlie Carver, el criminal aumentó la actividad en su cuenta de Facebook. Si antes de esa fecha su página de la red social le servía para ofertar maquinaria o servicios, después del rapto su actividad se centró sobre todo en publicar sus sentimientos y reflexiones acerca de la vida.

Asimismo, a Kohlhepp le dio tiempo de hackear la página de Facebook de Carver, subiendo imágenes y textos para aparentar que el hombre estaba vivo y bien, aclarando, incluso, en un mensaje, que se había casado con Kala Brown.

El último mensaje que recibió la familia de Carver fue uno de texto en su móvil. Decía simplemente: “Estoy bien”. Para entonces, Carver llevaba varias semanas de muerto.

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