Vidas Ejemplares

Tan similar al “Estrangulador de Boston”

Siempre hubo dudas en cuanto a la responsabilidad de Albert DeSalvo en el estrangulamiento de mujeres en Boston, Estados Unidos. Del 14 de junio de 1962 al 4 de enero de 1964, el agresor acabó con la vida de 13 sujetos femeninos, cuyas edades iban de los 19 a los 85 años.

El común denominador en los homicidios fue la violación y el estrangulamiento con la ayuda de alguna prenda de vestir de la propia víctima.

El 27 de octubre de 1964, un extraño que se hizo pasar por un detective que investigaba la cadena de asesinatos entró al departamento de una mujer, a la que amarró a la cama antes de violarla. Súbitamente, el hombre dijo “lo siento” y se marchó.

La descripción de la mujer fue determinante en la detención de Albert DeSalvo, quien, aunque fue identificado por varias mujeres a las que agredió, nunca recordó su participación en los hechos que se le imputaban.

Un año después (octubre de 1965) de que el caso del Estrangulador de Boston estaba oficialmente resuelto, una mujer de 65 años fue golpeada y violada dentro de su domicilio en la ciudad de Cincinnati, en el estado de Ohio, Estados Unidos. El agresor intentó estrangular a su víctima con una prenda de vestir, pero falló.

Dos meses después, en diciembre, Emogene Harrington, de 56 años, fue hallada en el piso de su departamento. Fue violada antes de ser estrangulada con los tirantes de un sostén. Los ataques causaron miedo entre una población que aún tenía muy fresco el recuerdo del Estrangulador de Boston.

La similitud de los homicidios —estrangulamiento con prendas de vestir de las víctimas— provocó que las mujeres solas colocaran hasta tres cerraduras en las puertas de sus casas y apartamentos. Pero el terror continuó después de que Lois Dant, de 58 años, fue estrangulada y violada, el 4 de abril de 1966, en el interior de su departamento. Dos meses después (10 de junio), el cuerpo desnudo de Jeannette Messer, de 56 años, fue encontrado en un parque de la ciudad. Fue violada antes de ser estrangulada con una media.

La actividad del homicida era frenética, al grado que el fiscal del condado de Hamiliton, Joe Deters, se le ocurrió hacer una declaración, que lejos de traer tranquilidad para la gente de Cincinnatti, fue como querer apagar el fuego con gasolina. Señaló: “Se mudó a Cincinnati”, refiriéndose al Estrangulador de Boston. “Sé que es un cliché”, añadió, “pero ha representado la pérdida de la inocencia para esta comunidad”.

El 14 de agosto de 1966, Barbara Bowman, de 31 años, abordó un taxi. Se ignora adónde se dirigía. El hecho es que en la intersección de unas calles, un policía vio que un taxi obstruía parcialmente el paso de los vehículos.

El patrullero bajó y fue a investigar. En el pavimento estaba una mujer apretándose la garganta, intentando detener una hemorragia. Su pie derecho mostraba una herida profunda que casi le había cercenado la extremidad. Bowman murió antes de que llegaran los paramédicos.

El taxi abandonado dio el curso de investigación que la policía necesitaba. Aun así, tres mujeres más fueron asesinadas: Alice Hochhausler, de 50 años (octubre 11), Rose Winstel, de 81 (octubre 20), y Leila Kerrick, quien fue violada y estrangulada en el elevador de su departamento.

La investigación condujo a la detención del afroamericano Posteal Laskey, un hombre bajo de estatura, de 29 años. Aunque solo fue convicto por el asesinato de Barbara Bowman, fue suficiente para ser condenado a morir en la silla eléctrica, pena que le fue conmutada a prisión de por vida, con posibilidad de obtener su libertad bajo palabra.

Laskey nunca dejó la prisión. Murió en ella el 29 de mayo de 2007. Tenía 69 años. Su cuerpo no fue reclamado. Las autoridades no informaron en qué panteón de Cincinnati fue enterrado el asesino.

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