Vidas Ejemplares

La secta caníbal que vendía empanadas de carne

En abril de 2012, la policía brasileña investigaba la desaparición de dos mujeres en la localidad Guaranhuns. La indagatoria condujo al arresto de Jorge Beltrao Negromonte da Silveira y de su esposa, Isabel Cristina Pires, ambos de 51 años, así como de la amante del hombre, Bruna Cristina da Silva, de 28 años.

En las pesquisas iniciales, las autoridades encontraron en el inmueble un libro titulado Revelaciones de un esquizofrénico, escrito por Negromonte da Silveira, diplomado en educación y cinturón negro de karate, donde describía su obsesión por matar mujeres.

Pero también escribió que él, junto a las mujeres, habían fundado una secta denominada El Cartel, la cual buscaba la “purificación del mundo y la reducción de la contaminación”. ¿Cómo lograrían su objetivo?: devorando a sus víctimas.

La policía continuó sus actividades en la propiedad que habitaba la secta, hasta que en el jardín encontró los cadáveres de las dos mujeres desaparecidas: Alexandra Falcao, de 20 años, y Gisele da Silva, de 30.

Una vez terminadas las pesquisas, los vecinos de Guaranhuns, en señal de ira y vergüenza, prendieron fuego a la casa de los horrores.

La abogado adscrita, Eliane Gaia, se mostró sorprendida por el caso que tenía en las manos: “Hemos enfrentado los crímenes más terribles, pero nunca un caso de canibalismo”. Y abundó: “Lo cometieron con mucha frialdad y sin alguna consideración hacia sus víctimas”.

El trío de homicidas seleccionaba sus objetivos entre las mujeres pobres de la localidad. Las citaba con promesas de trabajo. Una vez dentro del domicilio mataba a sus presas, como sucedió en 2008 en la ciudad de Olinda con la madre soltera Jessica da Silva, de 17 años, a quien rebanaron la garganta. Después de desmembrar el cuerpo, el grupo devoró parte del cadáver; el resto fue cocinado y vertido en empanadas caseras, las cuales fueron comercializadas en diversos lugares, incluso en escuelas y hospitales.

La secta decidió quedarse con la hija de su víctima, a la que alimentó por un tiempo con carne proveniente del cuerpo de la madre.

Revelaciones de un esquizofrénico es una bitácora oscura que describe planes del grupo, como matar a tres mujeres por año, pero también es un diario que revela el estado mental de Negromonte da Silveira, quien de acuerdo con sus escritos, escuchaba voces divinas que le ordenaban purificar el mundo.

Los homicidios de la secta ocurrieron entre 2008 y 2012 en diversas localidades de Brasil. En noviembre de 2014, Negromonte da Silveira fue condenado a 23 años de prisión, mientras que Isabel y Bruna recibieron 20 años.

La policía indaga los homicidios de tres mujeres más, que especulan pudieron ser cometidos por la sociedad caníbal.

El trío brasileño no ha sido el único al que se le ha ocurrido comercializar con manjares humanos. En los años 20 del siglo pasado, el alemán Karl Denke asesinó al menos a 40 personas. La policía de la época señaló que el hombre canibalizó parte de los cuerpos y el resto lo vendió en retazos en los mercados de la zona.

Al término de la Primera Guerra Mundial, el también alemán Karl Grossman asesinó a casi 50 personas, la mayoría niños y mujeres, cuya carne distribuyó en los económicamente deprimidos comercios cercanos a su domicilio.

En cuanto al germano Fritz Haarmann, entre 1918 y 1924 acabó con la vida de al menos 27 personas. El Carnicero de Hanover invirtió un poco más de trabajo en sus productos, pero aseguró la venta de sus embutidos de carne humana.

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