Vidas Ejemplares

Una plaza comercial con cementerio clandestino

Todo parece indicar que Estados Unidos enfrenta un nuevo caso de asesinato serial, esta vez en el estado de Connecticut, en la región de Nueva Inglaterra, cuya población aproximada es de 4 millones de habitantes.

El pasado 12 de mayo, la policía local informó que hasta el momento ha recuperado siete cadáveres correspondientes a igual número de mujeres en la parte posterior de una plaza comercial ubicada en el número 593 de Hartford Road, donde en 2007 un cazador encontró los primeros tres cuerpos.

Cabe aclarar que el centro de compras se ubica en una zona boscosa, y que el lugar donde se han hallado los restos es un área remota de difícil acceso a la que es imposible llegar en auto.

A partir de que en 2007 fueron rescatados tres cuerpos, las autoridades han vuelto al lugar cada año y solo hasta hace unas semanas se logró el hallazgo de cuatro cadáveres más.

De acuerdo con la Oficina del Examinador en Jefe, hasta ahora cuatro mujeres se han identificado —Melanie Camilini, Diane Cusack, Joyvaline Martinez y Mary Jane Menard—, todas ellas desaparecidas en 2003, por lo que los restos recuperados presentan un estado esquelético. La policía especula que fueron enterrados en el sitio hace al menos una década.

Las víctimas identificadas, de acuerdo con la información proporcionada por la policía, tenían antecedentes de consumo de drogas y eran clientes de centros nocturnos, donde se cree que fueron contactadas por el homicida.

Los medios locales han señalado que en caso de que los cuerpos encontrados correspondan a un predador serial, el caso rivalizaría con el que se considera el homicida reiterativo más notorio de Connecticut, el señor Michael Ross, que utilizó la zona posterior del centro comercial para enterrar los cadáveres de ocho mujeres a las que violó y después asesinó.

Ross murió ejecutado por inyección letal en mayo de 2005, en la que fue la primera pena capital aplicada en Nueva Inglaterra desde 1960.

Pero esta misma locación también fue explotada por Robert Honsch, quien en 1995 asesinó a su esposa e hija. El cuerpo de su hija adolescente, Elizabeth, fue hallado en la parte trasera de la plaza comercial, y una semana después la policía hizo lo mismo con el cuerpo de la madre, Maria Honsch, que se encontraba no muy lejos de la tumba de su hija.

Robert Honsch fue detenido años después, cuando ya se había recuperado de la “pena” de haber perdido a su esposa e hija e iniciado una nueva vida con otra mujer.

Lo que queda en claro es que la zona boscosa en la que se ubica el centro comercial por razones aún no especificadas es un tiradero de cuerpos, utilizado por al menos los tres asesinos mencionados párrafos arriba.

Aunque en un principio la policía declinó dar el nombre de quien consideran el principal sospechoso de los homicidios actualmente en investigación —para no entorpecer las investigaciones—, la presión social hizo su trabajo y obligó a que la discreción oficial quedara para otra ocasión.

El pasado 13 de mayo, la policía de Connecticut reveló que a William Devin Howell, de 45 años, se le imputan los siete asesinatos de mujeres.

Howell purga una condena de 15 años en la Institución Correccional Garner por el homicidio de Nilsa Arizmendi, de 33 años, que desapareció en 2003. Solo que el cuerpo de la presunta víctima no ha sido hallado.

El señor Howell está muy lejos de ser un preso modelo. Ha protagonizado varias riñas dentro de la correccional y en septiembre de 2006 intentó matar a otro reo.

La investigación en torno a los siete cuerpos hallados detrás de la plaza comercial de Hartford Road está en curso, por lo que aún no se inculpa a William Devin Howell.

 

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