Vidas Ejemplares

El mago oscuro de Skid Row

Cualquier urbe del mundo tiene barrios que hay que evitar si no se tiene nada qué hacer en ellos. La ciudad estadunidense de Los Ángeles, California, tiene varios, pero hay uno en particular que bordear, Skid Row, un área céntrica que de acuerdo con el censo de 2000 contaba con 17 mil 740 habitantes; de ellos, entre 3 mil y 6 mil eran personas que vivían —como se dice en lenguaje burocrático— en condición de calle.

Entre 1964 y 1975, la situación de por sí difícil de los indigentes se complicó por la actuación de un homicida serial que se cebó en hombres que vagabundeaban en esa zona.

La primera víctima de El Carnicero de Skid Row ocurrió el 13 de noviembre de 1964, cuando un vagabundo de la tercera edad, David Russell, fue atacado a cuchilladas mientras dormía en la escalera de una biblioteca pública.

Pocas semanas más adelante, el cuerpo sin vida de Benjamin Hornberg fue encontrado en el segundo piso de un hotel de mala muerte. Como en el primer caso, el hombre sufrió diversas heridas en torso y cabeza, y su garganta fue rebanada de oreja a oreja.

Después, en uno de esos episodios extraños de hibernación que guardan algunos asesinos seriales, el criminal pareció que estaba conforme con su cosecha y se retiró por 10 años.

El 1 de diciembre de 1974, El Carnicero regresó y esta vez lo hizo con mayor furia, reclamando nueve víctimas mortales. La biblioteca pública en la que mató a su primera presa volvió a ser uno de sus escenarios, al que se sumaron edificios abandonados, hoteles baratos y calles oscuras, todas estas locaciones en Skid Row.

En 1975 el predador cambió de rumbos y decidió incursionar en Hollywood, donde acabó de forma violenta con la vida de dos indigentes masculinos.

Con 11 víctimas registradas, la policía dio a conocer el extraño modo de operar del delincuente. Todas sus presas fueron cosidas a puñaladas y sufrieron corte de garganta; aunque el individuo practicaba un ritual por el que se le vinculó con prácticas esotéricas: dispersaba sal alrededor de los cadáveres.

De acuerdo con las creencias ocultistas, en algunas culturas la sal se utiliza como elemento purificador de la energía negativa, también para exorcizar los espíritus malignos. Al menos para los indigentes, la magia protectora quedó para mejor ocasión.

También es de llamar la atención que el homicida colocaba los zapatos de los muertos al lado izquierdo de los cuerpos y apuntando hacia ellos.

El 2 de febrero de 1975, un hombre se introdujo a la casa de William Graham, al que intentó herir con un cuchillo. Un invitado de Graham intervino y forcejeó con el intruso. En la lucha, los hombres rompieron una ventana y rodaron a la calle, lo que el agresor aprovechó para huir. En su camino, el desconocido entró a la casa del actor Burt Reynolds, dejó una carta dirigida hacia él mismo y que aparentaba haber sido escrita por Reynolds. Al brincar la barda para salir de la mansión, la policía detuvo al sospechoso.

Durante la investigación y con la ayuda de Graham y su amigo, además de los objetos encontrados en la casa del asaltante, resultó que el afroamericano Vaughn Orrin Greenwood, de 32 años, era El Carnicero de Skid Row.

Greenwood era un homosexual solitario que había vagado en trenes gran parte de su vida adulta. No se dio a conocer si el motivo de su saña era por algún percance violento que sufrió en manos de indigentes.

Lo que sí se hizo público en 1976 fue que el criminal fue condenado a 32 años prisión por los 11 homicidios que cometió. Aunque ya transcurrieron los años de condena, El Carnicero de Skid Row sigue en su celda, pues, de acuerdo con el juez que le dictó sentencia, “su presencia en cualquier comunidad constituye una amenaza”.

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