Vidas Ejemplares

El aspirante a rapero que mató a 9

Hace dos años, Cleophus Cooksey Jr., quien entonces tenía 33 años, quería ser una estrella del rap. Para dar a conocer sus habilidades en ese ritmo surgido en las calles de Estados Unidos, creó su canal en YouTube con el nombre de King Playbola.

Al igual que muchos raperos, Cooksey invocaba temas violentos en sus piezas musicales. Aunque si bien en gran parte de esas composiciones no hay que tomárselas muy en serio, en King Playbola había un dejo de verdad en sus canciones.

Por ejemplo, en la pieza titulada “Famous”, Cooksey hacía referencia a su pasado criminal, al tiempo que describía a una mujer que buscaba la fama: “Fama de crimen/ solo tuve fama de crimen. Ella siente la lluvia de mi nombre criminal/ Esperando que algún día pueda ser famosa”.

Desafortunadamente para Cooksey y su canal King Playbola, siempre estuvo muy lejos de ser famoso. Subió nueve temas en los que rapeaba desde su sofá. ¿El resultado? Solo ocho suscriptores alcanzó su página.

La fama para este afroamericano llegó por motivos ajenos a la música.

El 17 de diciembre pasado, aproximadamente a las 19:50 horas, unos patrulleros recibieron la orden de averiguar unos disturbios en Highland, en Phoenix, capital del estado Arizona, en Estados Unidos. Al llegar, los uniformados notaron que Cooksey tenía manchas de sangre en su ropa y daba la impresión de que algo ocultaba.

Al ingresar al domicilio reportado, los oficiales encontraron muertos a Rene Cooksey, de 56 años, madre del sospechoso, y a su padrastro, Edward Nunn, de 54 años.

Cooksey fue detenido y enviado a custodia. Las autoridades entregaron un expediente de asesinatos sin resolver a los agentes que realizaron los interrogatorios. En las horas siguientes quedó en claro que Cooksey no solo mató a su madre y a su padrastro. La policía de Phoenix utilizó los avances en la tecnología forense para obtener resultados en horas, no en semanas, como solía suceder.

Así, entre el 27 de noviembre y el 17 de diciembre de 2017, Cooksey acabó con la vida de nueve personas de diferentes razas, de ambos géneros y de edades que fueron de 21 a 56 años.

A propósito de ese aparente falta de patrón homicida en Cooksey, Enzo Yaksic, cofundador del Grupo de Investigación de Homicidio Atípico de la Universidad del Noreste, ubicado en Boston, Massachusetts, señaló: “A pesar de los estereotipos de pacientes asesinos que esperan meses o años entre una y otra víctima, el aparente estallido de asesinatos en solo tres semanas es un patrón cada vez más familiar de los homicidas en serie”.

Y abundó: “Cooksey representa la siguiente generación de homicidas en serie, que no respetan las estructuras o la reglas, sin aversión al riesgo y empoderado con su sentido de importancia asumido por sí mismo”.

Cooksey tiene un copioso expediente penal que incluye el homicidio de un hombre al ser asaltado a mano armada, delito por el que cumplió 16 años en prisión.

Hasta el momento, la policía de Phoenix no ha dado a conocer qué motivó a Cooksey a asesinar a su madre y a su padrastro.

Del resto de las víctimas, las autoridades han señalado la posibilidad de las muertes estén relacionadas con el negocio del narcomenudeo. Y, al menos un de las mujeres asesinadas por Cooksey, fue violada antes de morir.

Cooksey no ha mostrado arrepentimiento por los nueve homicidios que cometió, pero explica que su conducta violenta surgió a causa de tener un padre biológico que abusaba sexualmente de él.

Por el momento, Cooksey enfrenta dos cuentas de asesinato en primer grado premeditado y una por posesión de arma prohibida, acusaciones derivadas del doble homicidio que perpetró contra Rene Cooksey y Edward Nunn.

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