Vidas Ejemplares

Dos veces condenado a muerte

Kenneth McDuff fue un ejemplar único en la historia del crimen de Estados Unidos: tras ser condenado en los años 60 a la pena capital, libró la acción del verdugo solo para volver, en la década de los 90, a recibir una condena de muerte que en esa ocasión no pudo evitar.

McDuff no terminó siquiera la primaria, a instancias de una madre que gustaba portar arma y meterse en líos. En ese contexto creció Kenneth McDuff, quien era conocido por su habilidad en el manejo de un rifle calibre .22, con el que mataba animales.

Kenneth, que en 1965 había sido detenido por robo a mano armada, para 1968 enfrentaba cosas más serias, por ejemplo, una condena a muerte por el rapto de tres adolescentes, ocurrido el 6 de agosto de 1966.

McDuff y su amigo Roy Dale Green daban la vuelta en un auto cuando vieron a tres jóvenes dentro de un vehículo estacionado en un campo de beisbol. McDuff les ordenó subir al cofre de su unidad.

Al llegar a un área remota, McDuff ejecutó con tiros en la cabeza a Robert Brand y a Marcus Dunnam. La adolescente Edna Louise fue violada por los dos hombres antes de que McDuff la estrangulara ayudándose con el palo de una escoba.

Al día siguiente del triple homicidio, Green llegó al cuartel: no había dormido a causa de los remordimientos. Narró todo lo sucedido, y por su participación voluntaria en la resolución del caso, recibió una condena menor.

Kenneth McDuff fue a juicio, donde recibió condena de muerte. La sentencia fue revocada cuando la Suprema Corte de Estados Unidos abolió la pena capital en 1972. Aunado a lo anterior, la explosión demográfica en las prisiones de la Unión Americana contribuyó a que McDuff y miles de presos quedaran libres. Por tres homicidios y una condena a muerte, el asesino purgó 17 años de encierro.

En los años 90 la pesadilla contra las prostitutas se endureció. En un caso, unos testigos llamaron a la policía al ver a una mujer con las manos amarradas a la espalda intentando romper a patadas el cristal de un auto y escapar.

La policía llegó tarde, nadie ayudó a la prostituta, no hubo quien reconociera al hombre que conducía el auto, que en algún momento debió llegar a recoger su vehículo. Nada. El caso es que el cuerpo de Brenda Thompson fue recobrado por la policía días después.

Semanas adelante, McDuff y un amigo, Alva Hank Worley, pasaron por un solitario negocio de lavado de autos, secuestrando a una mujer que limpiaba su unidad.

Después de violarla, McDuff dejó a Worley cerca de su domicilio. Explicó que haría lo mismo con la mujer. No fue así: la víctima murió estrangulada y su cuerpo arrojado en la orilla de una carretera.

Los asesinos en serie necesitan trabajar. McDuff lo hizo en una paquetería, donde se obsesionó con una joven de 22 años llamada Melissa Northrup, que tenía algunas semanas de embarazo y era la esposa del jefe de la empresa. Una noche, Melissa no regresó a casa. Su cuerpo fue hallado un mes después.

McDuff huyó del lugar sin salir de Texas. Su rostro en el programa de televisión America’s Most Wanted hizo imposible que pasara desapercibido. Fue detenido, llevado a juicio y condenado nuevamente a muerte.

La noche previa a su ejecución le preguntaron si tenía algo que decir. Dijo: “Estoy listo para que me liberen, háganlo”. En vez de eso no le dieron siquiera de cenar, La madrugada del 17 de noviembre de 1998, en la prisión de Statesville, las venas de McDuff recibieron la inyección letal.

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