Vidas Ejemplares

Un profeta enviado por Dios

Durante su arresto el 27 de marzo de 2009, Jack Mogale estaba tan molesto que hizo todo lo posible para que la policía de Lenasia, Sudáfrica, no pudiera subirlo a la patrulla. Especialmente apuntó sus baterías hacia una oficial, a la que el individuo intentó orinar una vez que pudo sacar el pene de su pantalón. La acción rápida de algunos compañeros evitó que Mogale cumpliera con su objetivo: lo esposaron con los brazos en los costados de su cuerpo.

Pero ni así se calmó el iracundo sujeto. Comenzó a escupir a los curiosos que se arremolinaban en torno a él y antes de entrar al vehículo de custodia, gritó a la oficial: “Cuando salga de esto, tú serás la primera que viole y mate”.

Las amenazas de Jack Mogale hay que tomarlas en serio, pues sabe de lo que habla. El hombre, de 31 años al ser arrestado, había asesinado entre 2008 y 2009 a 16 personas —un niño y 15 mujeres—; a estas últimas las violó el tiempo que quiso antes de pasar al capítulo siguiente.

Bautizado por los medios como El Asesino Serial de West-End antes de que su identidad fuera descubierta; Mogale era un hombre de sexualidad desbordada que atraía a mujeres negras a zonas abiertas, a la pradera, donde las violaba y posteriormente asesinaba.

Una sobreviviente, de 19 años, explicó que aceptó un aventón de Mogale sin saber que el hombre desviaría el camino y que se tornó agresivo cuando ella preguntó a dónde se dirigían.

Mogale golpeó con un ladrillo el rostro de la joven. Cuando ésta despertó, casi 24 horas después de ser atacada, caminó hacia la carretera, donde consiguió ayuda.

A través de los exámenes realizados en hospital se enteró que había sido sodomizada varias horas en estado inconsciente, que posiblemente su agresor la abandonó creyendo que estaba muerta, que tenía la mandíbula fracturada y que las enfermeras habían retirado varias larvas de sus heridas.

Con ropa de pastor y una cruz de la Iglesia Cristiana de Sión, Mogale creaba confianza entre algunas mujeres. Dos de ellas, por ejemplo, declararon que cuando conocieron al individuo pensaron que se trataba de un profeta enviado por Dios para “curarlas”.

A una “feligrés” que tenía problemas uterinos, el “profeta” le colocó algunas hierbas en la vagina. Un tiempo después le explicó que debían tener relaciones sexuales “para exorcizar los malos espíritus en ella”.

Por cierto, la mujer creyó la tesis de Mogale, tuvieron relaciones consensuadas y no fue necesario que el asesino la sacrificara.

En las sesiones de interrogatorio, Mogale insistió en su inocencia. Pese a que se le acusaba de 16 asesinatos, señaló que él no había hecho algo y que ni siquiera conocía a “esas” mujeres.

Para el juez Frans Kgomo, el sospechoso es un “mentiroso que se contradijo en varias ocasiones, intentando colocar su culpa en quien se dejara. Cada vez presentaba nuevas versiones. Tengo la impresión de que nunca dijo toda la verdad”.

En efecto, si Mogale hubiera contado todo lo que sabe, quizás ya la policía de Lenasia tendría la ubicación de los cadáveres de nueve mujeres que aún se reportan desaparecidos.

El criminal tampoco ha dicho por que estranguló a un menor masculino ni tampoco si practicaba la necrofilia, ya que los cuerpos de las mujeres rescatados estaban colocados al “estilo Bundy”, quien regularmente visitaba a su colección de muertas, a las que disponía en posiciones sexuales, desnudas y violadas en un claro de bosque de la montaña Taylor, en el estado de Washington.

operamundi@gmail.com
www.twitter.com/compalobo

Durante su arresto el 27 de marzo de 2009, Jack Mogale estaba tan molestoque hizo todo lo posible para que la policía de Lenasia, Sudáfrica, no pudierasubirlo a la patrulla. Especialmente apuntó sus baterías hacia una oficial, ala que el individuo intentó orinar una vez que pudo sacar el pene de supantalón. La acción rápida de algunos compañeros evitó que Mogale cumpliera consu objetivo: lo esposaron con los brazos en los costados de su cuerpo.

Peroni así se calmó el iracundo sujeto. Comenzó a escupir a los curiosos que searremolinaban en torno a él y antes de entrar al vehículo de custodia, gritó ala oficial: “Cuando salga de esto, tú serás la primera que viole y mate”.

Lasamenazas de Jack Mogale hay que tomarlas en serio, pues sabe de lo que habla.El hombre, de 31 años al ser arrestado, había asesinado entre 2008 y 2009 a 16personas —un niño y 15 mujeres—; a estas últimas las violó el tiempo que quisoantes de pasar al capítulo siguiente.

Bautizadopor los medios como ElAsesino Serial de West-End antes de que su identidad fuera descubierta; Mogale era un hombre desexualidad desbordada que atraía a mujeres negras a zonas abiertas, a lapradera, donde las violaba y posteriormente asesinaba.

Unasobreviviente, de 19 años, explicó que aceptó un aventón de Mogale sin saberque el hombre desviaría el camino y que se tornó agresivo cuando ella preguntóa dónde se dirigían.

Mogalegolpeó con un ladrillo el rostro de la joven. Cuando ésta despertó, casi 24horas después de ser atacada, caminó hacia la carretera, donde consiguió ayuda.

Através de los exámenes realizados en hospital se enteró que había sidosodomizada varias horas en estado inconsciente, que posiblemente su agresor laabandonó creyendo que estaba muerta, que tenía la mandíbula fracturada y quelas enfermeras habían retirado varias larvas de sus heridas.

Conropa de pastor y una cruz de la Iglesia Cristiana de Sión, Mogale creabaconfianza entre algunas mujeres. Dos de ellas, por ejemplo, declararon quecuando conocieron al individuo pensaron que se trataba de un profeta enviadopor Dios para “curarlas”.

Auna “feligrés” que tenía problemas uterinos, el “profeta” le colocó algunashierbas en la vagina. Un tiempo después le explicó que debían tener relacionessexuales “para exorcizar los malos espíritus en ella”.

Porcierto, la mujer creyó la tesis de Mogale, tuvieron relaciones consensuadas yno fue necesario que el asesino la sacrificara.

Enlas sesiones de interrogatorio, Mogale insistió en su inocencia. Pese a que sele acusaba de 16 asesinatos, señaló que él no había hecho algo y que nisiquiera conocía a “esas” mujeres.

Parael juez Frans Kgomo, el sospechoso es un “mentiroso que se contradijo en variasocasiones, intentando colocar su culpa en quien se dejara. Cada vez presentabanuevas versiones. Tengo la impresión de que nunca dijo toda la verdad”.

Enefecto, si Mogale hubiera contado todo lo que sabe, quizás ya la policía deLenasia tendría la ubicación de los cadáveres de nueve mujeres que aún sereportan desaparecidos.

El criminal tampoco hadicho por que estranguló a un menor masculino ni tampoco si practicaba lanecrofilia, ya que los cuerpos de las mujeres rescatados estaban colocados al“estilo Bundy”, quien regularmente visitaba a su colección de muertas, a las quedisponía en posiciones sexuales, desnudas y violadas en un claro de bosque dela montaña Taylor, en el estado de Washington.