Vidas Ejemplares

Un hombre sensible que enseñaba el catecismo

Tamuín, municipio de San Luis, fue fundado el 8 de octubre de 1817 y, pese a sus casi 200 años de edad, su población —de acuerdo con el censo de   2010— oscila en los 20 mil habitantes.

Tiene un clima cálido, que en verano rebasa los 40 grados. En la región se localizan tres sitios de gran importancia arqueológica: Tamtok, El Consuelo y Tzintzin-Lujub. Su población es mayoritariamente indígena y mestiza.

Tiene un aeropuerto amplio, aunque gran parte del tráfico lo generan los vuelos privados. Asimismo, una enorme planta de la firma Nestlé genera una parte importante de empleos a los habitantes de la entidad.

Solo que ahora, Tamuín ha capturado la atención mundial por algo más que un listado de recursos naturales…

En la primera semana de julio, la policía detuvo a Filiberto Hernández Martínez, de 42 años, quien entre sus pertenecías traía una navaja. En las oficinas judiciales fue sometido a interrogatorio y, de acuerdo con los investigadores, confesó ser el homicida de cinco mujeres, cuatro de ellas menores de edad.

“Porque así lo marca la ley”, el individuo pudo quedar en libertad si alguien hubiera pagado una fianza de 56 mil pesos, pues solo se le inculpaba del delito de portación de arma prohibida. Afortunadamente nadie depositó la cantidad mencionada.

En cuanto se dio a conocer la detención de Hernández Martínez y que a partir de sus declaraciones la policía desenterró de un cañaveral los cadáveres de una mujer y una menor, Gloria Castillo Torres y Óscar Ramos Hernández solicitaron permiso a las autoridades para ellos continuar por su parte con la búsqueda.

El permiso fue autorizado. Una vez que los trabajadores se retiraron a descansar, Gloria y Óscar dieron con el paradero de un cuerpo “entero”, que resultó ser el de Itzel Romani Castillo, quien tenía 11 años cuando desapareció el 24 de enero de 2013, después de haber asistido a su clase de catecismo.

Gloria es la madre y Óscar el padrastro de Itzel. Llevaban más de un año recorriendo pueblos y brechas con la esperanza de encontrar viva a la niña.

Cuando supieron que Filiberto había sido detenido, y que confesó ser el autor de cinco homicidios, el matrimonio supo que entre las víctimas estaba Itzel, pues en la fecha en que desapareció tomaba clases de catecismo con el presunto homicida serial.

Hernández Martínez enseñaba la doctrina cristiana, pero también era dueño de un gimnasio en Tamuín, donde impartía clases de zumba y karate.

El hombre, quien también ostentó el grado de subteniente de Fuerza Aérea Especialista en Material Aéreo, señala que fue torturado para declarar que es un asesino. No solo eso, Filiberto muestra muy buen aprecio por su autoestima, pues ha declarado que es un ser “humano, sensible y católico”.

Su único delito —abunda— es por haber embarazado a su hijastra de 17 años. “Quiero pagar por el daño causado a mi esposa, a su hija, estoy consciente que ofendí a Dios, a toda la comunidad”, indica.

De los cinco asesinatos confesados por Filiberto Hernández se han recuperado cuatro cuerpos, aunque las autoridades consideran que será muy difícil hallar el cadáver que falta, ya que en la zona en que han sido arrojados los restos ha habido incendios e inundaciones constantes.

Las investigaciones en torno al presunto asesino serial de Tamuín apenas comienzan. Mientras tanto Filiberto mantiene su discurso de que es inocente y que es un buen padre entregado al Espíritu Santo.

“Me he transformado en un buen padre con la ayuda de Dios, dando ejemplo y testimonio con mi hijo. Todo Tamuín conoce y sabe, y me ha visto en las dos parroquias: Sagrado Corazón e Inmaculada Concepción”, expresa.


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