Vidas Ejemplares

El hombre que mató a "El Caníbal de Milwaukee"

El 22 de julio de 1991, en la ciudad de Milwaukee, en el estado de Wisconsin, un joven esposado corrió hacia una patrulla en busca de ayuda. Dijo que había escapado de un hombre que intentó matarlo.

Los oficiales decidieron investigar, cruzaron la calle y se dirigieron al apartamento 213 del edificio Oxford. Los policías jamás imaginaron que aquella noche descenderían al sótano del infierno: encontraron decenas de fotografías de cadáveres, restos humanos y una cabeza en el congelador.

El inquilino del departamento, Jeffrey Dahmer, de 31 años, fue conducido al cuartel policiaco, donde confesó que había devorado los bíceps de una de sus víctimas, que reservaba un corazón para comerlo “más adelante”, que se masturbaba frente y encima de los cadáveres y que conservaba los cráneos de los hombres a los que consideraba hermosos.

Los 17 homicidios que cometió Dahmer, aderezados con narraciones de canibalismo y necrofilia convirtieron a este hombre en el criminal más prominente de Estados Unidos.

Dahamer fue condenado a 15 cadenas perpetuas consecutivas por los 17 homicidios que cometió y fue remitido a la Institución Correccional de Columbia Portage, a donde ingresó en 1993.

El primer año en la correccional, Dahmer lo pasó en una sección aislada, donde la libertad de movimiento estaba severamente limitada. En 1993, a causa de su buena conducta y porque él lo solicitó, fue enviado a un área menos restringida.

A pesar de haber librado la pena máxima por el hecho de que en Wisconsin no aplica el castigo capital, desde que ingresó a la Correccional de Columbia la ejecución de Dahmer parecía cuestión de fechas.

Así lo advirtió en 1992 otro asesino serial de grandes ligas, Henry Lee Lucas, quien en una entrevista señaló: “Para alguien que ha asesinado adolescentes es muy difícil librar el código de los otros presos.”

Y así fue: el 28 de noviembre de 1994, Jeffrey Dahmer, de 34 años, fue descubierto en medio de un charco de sangre en el gimnasio de la correccional. Los guardias habían dejado solos a Dahmer, a Jesse Anderson y a Christopher Scarver durante 20 minutos. Anderson murió dos días después del ataque, Dahmer ese mismo día, mientras la ambulancia lo conducía al Hospital del Divino Salvador, en Wisconsin.

En ese entonces se especuló que el afroamericano Scarver había atacado a Dahmer y Anderson por cuestiones racistas. Tuvieron que transcurrir 21 años para que el primero explicara los motivos que tuvo para asesinar a Dahmer.

El pasado 28 de abril el periódico The New York Post publicó un artículo titulado “Why I killed Jeffrey Dahmer”, firmado por el reportero Jamie Schram, en el que se lee que Scarver expresa que estaba harto de Dahmer, porque “el cruzó la línea con mucha gente de la prisión”.

Añade que las bromas del asesino eran pesadas. Por ejemplo, Dahmer colocaba extremidades cercenadas de pollo en los lugares donde se sentaban los demás presos, en clara alusión a que él había descuartizado a hombres.

Asimismo, Scarver indica que El Caníbal de Milwaukee arrojaba salsa de tomate sobre sus compañeros para hacerlos ver como sus víctimas.

De acuerdo con Scarver, el odio hacia Dahmer creció al verlo aparecer siempre acompañado de al menos un guardia, dadas las fricciones que tenía con los reclusos.

Scarver esperó el momento propicio para atacar a Dahmer. La oportunidad llegó cuando encontró a Dahmer y a Anderson en el gimnasio de la prisión. Scarver, que estaba haciendo la limpieza, no dudó y atacó a la pareja con el mango metálico de su escoba.

El verdugo del asesino serial señala que, pese a la distancia de los años, no se arrepiente de haber acabado con la vida del homicida reiterativo más famoso de Estados Unidos.

 

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