Vidas Ejemplares

El hombre del camioncito de helados

En 1965, una pandilla del área de Gorbals (Glasgow, Escocia) esperaba oculta en una esquina. El líder del grupo, Malky Frazer, era conocido por su destreza en el manejo de la navaja, y ahora estaba enfurecido porque su hija de 12 años había sido violada por el chofer de un camión de helados.

De acuerdo con un documental de televisión lanzado en 2014 por el biógrafo Colin MacFarlane, el pandillero había dicho que él o alguno de los 30 elementos de su grupo le rebanarían la garganta “como a un cerdo” al presunto violador.

El abusador se llamaba Frederick West, manejaba desde hacía algún tiempo el camión de postres, pese a que su oficio era el de albañil. Los niños trataban al hombre como un payaso y para los adultos simplemente era una persona insignificante.

Solo que West tenía un lado más oscuro. La violación de la menor fue uno de los primeros indicios de la que sería una de las noches más negras en la historia del crimen británico.

Frederick West, nativo de Gloucester, llegó a Glasgow a principios de los años 60, después de casarse con la prostituta Rena Costello, quien en ese momento estaba embarazada de un conductor de autobús. La hija de Rena, Charmaine, nació en 1963, y un año después tuvo otra hija, Anne-Maire, esta vez producto de su relación con West.

West había dejado Gloucester a causa de que no encontraba empleo, pues sus antecedentes penales lo señalaban: había estado en la cárcel por violar a un niño y por robo. En 1965 fue contratado en Glasgow para manejar el camión de helados, aunque poco después de comenzar a cubrir su ruta atropelló y mató a un niño de cuatro años.

Las autoridades señalaron que la muerte del niño fue un accidente y West continuó llenando la atmósfera de las calles con la música infantil de su unidad.

Ahora, tras la violación de la niña de 12 años, la pandilla de Malky Frazer aguardaba en una esquina. Fue hasta el tercer día de espera que West transitó por donde el grupo se ocultaba. Solo que algo alertó al conductor e imprimió mayor velocidad a su vehículo, evitando la agresión. West abandonó Glasgow para siempre y regresó a Gloucester.

En Gloucester, Fred conoció el 29 de noviembre de 1968 a Rosemary Letts, cuando ella celebraba sus 15 años. Fue amor a primera vista. La pareja comenzó su vida en común, incluyendo a Rena y las hijas de ella: Charmaine y Anne-Marie.

En 1970, Fred y Rose West tuvieron una hija, Heather, suceso que fue como un detonante para que la pareja decidiera deshacerse de algunos inconvenientes que impedían su felicidad total. En una especie de pacto, Rose asesinó a Charmaine y Fred hizo lo propio con Rena.

Los cadáveres fueron enterrados en la parte posterior de la casa que habitaban los West en el número 25 de la calle Cromwell, inaugurando así un cementerio clandestino que crecería en cantidad con el paso de los años. En ese contexto, en 1972 Fred y Rose se casaron y en ese mismo año nació su hija Mae.

En un lapso de 20 años, la pareja asesinó a varias jóvenes, incluyendo a algunas de sus hijas, entre ellas Heather. La violación y grabación de una de las hijas menores, seguida de la acusación que la niña hizo en las oficinas locales de la policía, condujeron a la detención de los West en agosto de 1992.

El número 25 de la calle Cromwell adquirió notoriedad mundial, dados los horrores que por un largo tiempo se cometieron en ese domicilio; sin embargo, de acuerdo con las mutilaciones y formas de enterramiento que sufrieron las víctimas, el aspecto sexual fue menos importante que los rituales de magia negra que la pareja realizaba.

Rose fue acusada de participar en 10 homicidios y Fred West en 11. Pero Fred decidió quitarse la vida en la transición de 1994 a 1995.

 

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