Vidas Ejemplares

Una extraña pandilla de asesinos seriales

En Monstruos entre nosotros. Historia y tipología de los asesinos, Carlos Manuel Cruz Meza ofrece al lector una obra —como el propio autor apunta— “ordenada y sistematizada en más de un centenar de tipologías sobre los homicidas, sus métodos, conductas y características”, una clasificación, que por cierto, se apoyó en la lectura de más de 600 casos reales en los que participaron infractores que por su actuación alcanzaron una fama que el tiempo no ha podido erosionar.

En el apartado “Asesinos en grupo”, Cruz Meza incluye a la chilanguísima Banda del Automóvil Gris de los años 40, compuesta por militares y ex combatientes de la Revolución mexicana, que utilizaban documentos falsos para realizar cateos que arrojaron robo, violación de mujeres y asesinato.

En los años 60, en Londres, Inglaterra, los hermanos Reginald y Ronald Kray se movieron a gusto en los bajos fondos de su ciudad a través de un grupo delictivo que asesinó y torturó a decenas de personas. La sociedad Kray fue una organización protomafiosa que organizó y controló las actividades del crimen organizado de Londres.

Para cerrar la década de los 60 en California, y casi lograr que se cancelara el festival de rock de Woodstock, La Familia, liderada por Charles Manson, cometió varios homicidios, entre ellos el de la actriz Sharon Tate.

Cruz Meza integra en esta tipología los Escuadrones de la Muerte y a la Mara Salvatrucha.

La fría eficacia rusa, sin embargo, ha aportado, desde hace más de un año, lo que, como señala el especialista Mikhail Vinogradov, “un caso inusual pero no único de asesinato serial”.

El 12 de junio de 2013, Andrei Zorin, de 29 años, acompañado de su novia de 34, conducía por un camino solitario del distrito Solnechnogorsky de Moscú. De algún lugar de la ruta fueron interceptados por un grupo de hombres, que simplemente acribilló el vehículo y a sus ocupantes. La mujer sobrevivió, el hombre murió en el hospital.

Dicho ataque fue el comienzo de una serie de agresiones perpetradas por una pandilla de asesinos seriales, que, la policía especula, está formada por ex militares y policías, de entre 30 y 40 años, entrenados y en su mejor momento físico.

Las autoridades, de acuerdo con la información que han recabado en al menos 10 asesinatos cometidos por dicho grupo, señalan que los ataques suceden de forma rápida, en un lapso de entre dos y tres minutos.

Debido a que el grupo actúa en caminos aislados, lo han llamado Los Maniáticos de los Caminos Solitarios.

De acuerdo con las investigaciones, los “maniáticos” esperan a sus víctimas en zonas boscosas cercanas a los caminos o a la orilla de la carretera. Cuando se trata de mover el cuerpo de alguna víctima, colocan el auto en sentido contrario, para que la puerta del vehículo impida ver sus movimientos.

Lo que más intriga a las autoridades rusas es la motivación de los delincuentes: no hay violación ni robo, tampoco tortura, las edades de las víctimas, hombres y mujeres, van de los 29 a los 60 años.

Al parecer lo que mueve a esos individuos es el asesinato a sangre fría, aunque los homicidas despojan a sus víctimas de sus licencias de conducir.

Las tarjetas de crédito, por ejemplo, ni las tocan, lo que hace pensar a la policía que hay una conducta fetichista de estos asesinos, pues al parecer recrean sus delitos al ver las fotografías de sus presas.

Un hombre que sobrevivió el ataque de esta pandilla explica que conducía por la noche en un camino solitario cuando de repente escuchó que el cristal posterior de su unidad estallaba en pedazos, producto de una ráfaga de balas.

El sobreviviente nunca se detuvo a averiguar quién había disparado, aunque señaló que los disparos provinieron desde la oscuridad del bosque.

 

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