Vidas Ejemplares

Matanzas masivas y compras de pánico

La discoteca Pulse, que se promueve como el epicentro de la fiesta y diversión de Orlando, Florida (EU), celebraba el pasado sábado 11 de junio su noche semanal de música latina, con la participación de tres dj y su habitual clientela gay.

Alrededor de las dos de la madrugada, algunas personas escucharon detonaciones que, en un principio, creyeron que se trataba de fuegos artificiales para calentar aún más el ambiente cuando el local estaba cerca de dar por terminada la reunión.

Pero no eran fuegos artificiales sino disparos que provenían del arma de un hombre llamado Omar Mateen, de 29 años, oriundo de Nueva York, quien murió al interior de la disco tras enfrentarse a tiros con la policía.

El caos se desató y las aproximadamente 300 personas aún reunidas en el inmueble comenzaron a correr en busca de la salida o a refugiarse de las ráfagas.

Cuando la discoteca publicó en su página de Facebook: "Todo el mundo salga de Pulse y sigan corriendo", los usuarios supieron que algo muy grave estaba sucediendo.

Y así era. La masacre del Pulse en Orlando ha sido calificada como el peor asesinato masivo en la historia de Estados Unidos, con un saldo que arrojó 50 muertos y al menos 53 heridos, algunos de ellos en condición de pronóstico reservado.

Estados Unidos es un país pródigo en episodios de violencia masivos que incluyen armas de fuego. No es gratuito que el presidente estadunidense Barak Obama, una vez que se enteró de los hechos, señalara lo siguiente: "De alguna manera, esto se ha convertido en una rutina".

Y el señor Obama habla con conocimiento de causa, ya que tan solo en 2015 se produjeron 294 tiroteos masivos en territorio de la Unión Americana, mientras que después de su reelección como presidente se han contabilizado 994 crímenes letales masivos en Estados Unidos. (Fuente: BBC Mundo).

Como siempre después de cada asesinato masivo, nuestros vecinos del norte se apresuran a declarar acerca de la pertinencia de regular la venta de armas en su territorio. Irónicamente, la respuesta de la ciudadanía estadunidense va a contracorriente.

Los fabricantes de armas de los Estados Unidos se despertaron el lunes siguiente de la masacre en el Pulse con la noticia de que sus acciones se elevaron en la Bolsa de Nueva York. Tal repunte, de acuerdo con los especialistas, tiene que ver con el temor que produce en la gente el hecho de que el endurecimiento de las leyes de control de armamento, y por lo mismo, menos accesibilidad a la adquisición de estos productos, provoquen "ventas de pánico".

En el caso del arma de alto poder que utilizó Omar Mateen para disolver la fiesta latina del Pulse, un rifle AR-15, la adquisición de este artefacto es legal casi en todas las ferreterías de Estados Unidos. En el estado de Florida, donde se perpetró la masacre, los requisitos para obtener este artefacto son nimios: tener 500 dólares (costo del rifle), ser mayor de 21 años, presumir un historial limpio de antecedentes penales, presentar un certificado que confirme que el comprador potencial está exento de enfermedades mentales, y no haber sido acusado de violencia de género. Ah, y solo como apunte al calce: el AR-15 se puede adquirir a través de internet.

Con esta amplia gama de facilidades, el AR-15 es considerado el rifle más popular en Estados Unidos. Dicha popularidad se ha visto reflejada en otras dos masacres masivas relativamente recientes: la de la Sandy Hook Elementary School (Connecticut), el 14 de diciembre de 2012, donde murieron 28 personas, y la del cine Aurora, en Colorado, ocurrida el 20 de julio del mismo año, donde James Eagan Holmes acabó con la vida de 12 personas durante el estreno de la película The Dark Knight Rises.

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