Vidas Ejemplares

“Los chicos buenos son aburridos”

En junio de 2012, cuatro policías ingresaron a un café internet de Berlín después de que el encargado reconoció y delató a un joven que la Interpol buscaba en todo el mundo. El sospechoso, de 29 años, simplemente dijo “me atraparon”, y dejó de buscar en la pantalla noticias que hablaran de él y de lo que había hecho.

Eric Clinton Kirk Newman, mejor conocido como Luka Rocco Magnotta, era un actor de porno gay canadiense, quien asesinó y descuartizó a su amante chino Lin Jun antes de enviar por correo algunas extremidades a los partidos políticos de Canadá.

Luka negó varias de las acusaciones que pesaban sobre él, por ejemplo, que fuera caníbal. También se deslindó del asesinato de su pareja, aunque nunca pudo demostrar su inocencia. Lo que nunca ocultó fue su homosexualidad. De hecho, el joven se sentía orgulloso de su preferencia sexual.

Aun así, pese a su homosexualidad declarada y reiterada, Luka Magnotta forma parte de los nuevos asesinos que reciben decenas de cartas al día de mujeres que juran amarlos, que están seguras que el amor redimirá a las ovejas descarriadas y las hará volver al redil.

Esas muestras de afecto las vivieron en carne propia John Wayne Gacy (Pogo el Payaso), Jeffrey Dahmer (El Caníbal de Milwaukee) y Richard Ramírez (El Asaltante Nocturno).

Los dos primeros eran homosexuales y las misivas les causaban extrañeza y les dibujaba en el rostro una sonrisa de conmiseración. Ramírez disfrutó todo el tiempo la presencia femenina, incluso se casó con una periodista que se enamoró perdidamente de ese hombre que estaba en la cárcel por matar mujeres.

Si bien en el pasado los tipos malos recibían en su celda del corredor de la muerte expresiones cariñosas en tarjetas postales, ahora la nueva generación de homicidas tiene una gran aceptación en las redes sociales.

El mencionado Luka Magnotta y James Holmes, el joven que el 20 de julio de 2012, disfrazado de El Guasón, perpetró una carnicería en el cine Century 16, en Aurora, Colorado, donde se proyectaría la cinta Batman: El caballero de la noche, mató a balazos a 12 personas e hirió a 58 más; ambos son unas celebridades en internet.

Escriba el nombre de alguno de ellos en el rastreador y la pantalla le devolverá centenas de artículos con información de todo tipo en ese tema.

Mención aparte merece el presunto bombardero del maratón de Boston, Dzhokhar Tsarnaev, quien incluso ha ganado la portada de la revista Rolling Stone, una publicación que generalmente da su cubierta a músicos.

Los profesionales de la conducta han puesto nombre incluso a esa fijación que se desarrolla, sobre todo en las mujeres, y que consiste en sentirse poderosamente atraídas por personas que cometen crímenes.

La hibristofilia, es decir, la parafilia a la que me refiero en el párrafo anterior, ha encontrado poderosas corrientes en la navegación por la red. Miles de likes se activan diariamente cuando estos jóvenes aparecen en algún artículo.

Y así como hay fangirls y fanboys capaces de crear un club de Holmies, por supuesto, en honor a James Holmes, El Guasón de Colorado que en febrero próximo tiene muchas posibilidades de ser condenado a muerte, también hay mujeres que declaran públicamente su amor al veinteañero Tsarnaev, y unas más que crean un blog llamado Luka Magnotta Obsession.

La creadora del blog, que no ha dado su nombre, señala que el hecho de que Magnotta haya asesinado a Lin solo añade encanto al joven homosexual. Pero la admiradora va más allá y no duda en abundar que (Magnotta) “es un chico malo. Siempre me he sentido atraída por los chicos malos. Los chicos buenos son aburridos”.

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