Vidas Ejemplares

El asesino serial que carbonizaba indigentes

Como si se tratara de una epidemia a escala mundial, los reportes de homicidios seriales cada vez aparecen con mayor frecuencia.

Hace algunos días, el 15 de julio para ser más precisos, la policía de San Diego, California, detuvo a Jon David Guerrero de 39 años, mientras circulaba tranquilamente en su bicicleta en un barrio de gente adinerada, en el distrito de Coronado.

Minutos antes, Guerrero había rociado de gasolina a un indigente para después prenderle fuego. Los gritos de dolor del hombre alertaron a unos policías, quienes lograron salvarle la vida, aunque sufrió quemaduras graves.

La zona en la que sucedió el ataque —colindante con el vecindario de mansiones— destaca por la gran cantidad de puentes, debajo de los cuales la gente sin hogar busca refugio.

La respuesta inmediata de los agentes logró la captura del agresor, quien el 3 de julio fue captado por una cámara de vigilancia de una gasolinera, llenando un recipiente de un galón con el líquido volátil, y comprando un encendedor Bic y un sobre de goma de mascar.

El empleado que atendió a Guerrero señaló que éste hablaba muy rápido, al grado de que era difícil entender lo que decía. El cliente traía puesta una gorra, misma que portaba al ser detenido el 15 de julio.

Minutos después, el empleado escuchó las sirenas de patrullas y ambulancias, aunque nunca imaginó que Guerrero había golpeado, bañado de gasolina y después prendido fuego al indigente Angelo De Nardo, de 53 años, quien murió a causa de la golpiza recibida antes de que su cuerpo fuera consumido por las llamas.

Angelo De Nardo fue la primera de las tres víctimas que murieron a manos de Guerrero, quien cuenta con antecedentes penales y psiquiátricos. Otras cuatro personas sufrieron agresiones similares por parte del hombre de la gorra, pero lograron salvar la vida.

En menos de un mes, Guerrero impuso un estado de terror entre la gente sin hogar del distrito de Coronado. Los indigentes se reunían por las noches para dormir en grupos y algunos de ellos portaban navajas en los bolsillos para defenderse en caso de que fuera necesario.

Los ataques de Jon David Guerrero han sacado a la luz nuevamente la vulnerabilidad de la gente pobre que duerme en la calle. Pese a que los motivos de las agresiones por parte de este individuo aún no se han dado a conocer, no hay que descartar que lo hizo por mera diversión.

De acuerdo con el periódico The Daily Beast, en uno de los ataques Guerrero improvisó un memorial en el que colocó una tarjeta con el mensaje siguiente: “Usted era un hombre hermoso. Fue usted tan amable”.

La Coalición Nacional de Personas sin Hogar estadunidense señala en un estudio (“No Safe Street: A Survey of Violence Committed against Homeless People”) que en los 17 años recientes, al menos mil 657 indigentes han sido víctimas de violencia por el simple hecho de carecer de vivienda.

Para esta coalición, el hecho de que 187 ciudades de Estados Unidos criminalicen a la gente sin un hogar estable ha “legalizado” la discriminación. De esas 187 ciudades, 21 están ubicadas en California y 17 en Florida, precisamente los dos enclaves que lideran los ataques contra los indigentes.

El mismo estudio explica que la mayoría de las personas sin hogar que sufren agresiones son varones, de entre 40 y 60 años. Y, en el caso de los atacantes, 78 por ciento fueron jóvenes varones con una edad por debajo de los 20 años.

El caso de los ataques de Jon David Guerrero no es único en los archivos criminales de San Diego. En 2012, Itzcoatl Ocampo fue arrestado después de asesinar a seis personas, cuatro de ellos indigentes, en el condado de Orange.

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