Vidas Ejemplares

Dos primos de cuidado

Entre el 16 de octubre de 1977 y el 16 de febrero de 1978, 10 mujeres, de entre 12 y 28 años, fueron asesinadas en la ciudad de Los Ángeles, en Estados Unidos. Las víctimas, estranguladas, eran arrojadas desnudas en las faldas de las colinas de Hollywood, un área en torno a Mulholland Drive y Laurel Canyon.

Inicialmente, las autoridades especulaban que enfrentaban a un asesino serial, pero conforme los peritos forenses descubrieron la presencia de diferentes ADN en los cadáveres se tuvo la certeza que se trataba de dos homicidas pluralistas que actuaban en sociedad.

Las investigaciones condujeron al arresto primero de Kenneth Bianchi (enero 12 de 1979) y posteriormente de Angelo Buono (octubre 22 del mismo año).

Si bien los binomios de asesinos seriales no son raros, los familiares que se vinculan para cometer este tipo de homicidios son menos comunes.

A principios de la segunda semana de julio de este año, las autoridades de Pensilvania, Estados Unidos, detuvieron, con diferencia de horas, a los primos Cosmo DiNardo y Sean Kratz, ambos de 20 años, como los principales sospechosos de la desaparición y asesinato de cuatro hombres jóvenes.

El arresto se produjo cuando DiNardo intentaba vender el auto de una de las víctimas. El joven, del que se dice padece esquizofrenia, fue puesto en libertad después de que su familia, la cual posee una empresa de concreto, pagó una fianza de 10 mil dólares.

Días después, el joven fue arrestado nuevamente, esta vez por robo y por comerciar con mercancía de procedencia ilegal. En el curso de la interrogación, los agentes preguntaron cómo había adquirido el auto de Thomas Meo, de 21 años, quien desapareció el 7 de julio pasado. DiNardo se contradijo en las respuestas, hasta que tuvo que confesar que lo había asesinado.

El presunto asesino guió a uniformados y trabajadores a una granja familiar en el condado Bucks. Fueron cinco días de trabajo extenuante para los obreros, bajo un calor y humedad casi insoportables.

Finalmente, los agentes rescataron no solo el cuerpo de Thomas Meo, también los de Jimi Taro Patrick, Dean Finocchiaro y Mark Sturgis, todos sacrificados a balazos. Asimismo, los cuerpos estaban casi carbonizados, después de que fueron colocados en una pipa a la que DiNardo llamaba La rostizadora de cerdos.

En la comisión de tres de los asesinatos —De Meo, Finocchiaro y Sturgis— participó Sean Kratz, primo de DiNardo y quien, al igual que este último, se dedicaba a la venta de armas y droga.

De acuerdo con los primos, las cuatro víctimas fueron sacrificadas por no respetar los precios acordados de los estupefacientes.

Para las autoridades de Pensilvania resulta difícil explicar cómo los primos pasaron del robo de autopartes y narcomenudeo al homicidio.

En el caso de DiNardo, sus conocidos y familiares explican que siempre fue un joven amable que incluso regalaba dinero y ropa abrigada a familias pobres; sin embargo, después de un accidente en una cuatrimoto su carácter cambió, volviéndose irasible.

Aunque se matriculó en la Universidad para estudiar biología, DiNardo fue expulsado del colegio al descubrirse que acosaba a sus compañeras. Varias de éstas, de hecho, lo bloquearon de sus redes sociales.

Uno de los amigos de DiNardo no daba crédito a la noticia del arresto del joven. Chris Hellmuth escribió lo siguiente en su cuenta de Facebook: “El Cosmo que conocí por más de 10 años nunca sería capaz de una cosa semejante”.

Tras conocer que DiNardo asesinó a cuatro personas en un lapso de dos días, el propio Hellmuth señaló: “Ni en un millón de años, los padres de Cosmo hubieran pensado que educaron a su hijo para tales atrocidades”.

operamundi@gmail.com

www.twitter.com/compalobo