Vidas Ejemplares

El asesino que decía estar encubierto por la policía

A los 54 años, Kiernan Kelly, originario de Irlanda pero avecindado en Londres, llegó a la conclusión de que no le gustaban los vagabundos, pese a que él era uno de ellos. Alcohólico, violento, el hombre decidió que mataría a cualquier vago que se cruzara por su camino. Y lo cumplió: en 1975 mató al primero en una pelea de borrachos.

El 25 de diciembre del año mencionado, el anciano Héctor Fisher fue encontrado muerto en un cementerio. La última vez que se le vio vivo fue cuando libaba con varios hombres vestidos de Santaclós. Pese a que fue apuñalado en diversas ocasiones en cabeza y cuello, las autoridades señalaron que no había evidencias que sustentaran un homicidio.

Kelly estaba entre el grupo de borrachos, pero nadie sospecho de él.

El 2 de junio de 1977, la policía detuvo a Kelly como sospechoso del asesinato de Maurice Weighly, de 68 años, quien fue hallado muerto en una calle de Soho. Los genitales del hombre habían sido mutilados y tenía incrustada en el ano una botella rota.

Kelly fue detenido junto con otro vagabundo, quien lo culpó del homicidio. Solo que el testigo desapareció misteriosamente y nunca confirmó su versión.

A finales de 1983, Kelly fue arrestado por arrojar a un anciano a las vías del tren en la estación del metro London's Kensington. Aunque el hombre no fue arrollado y eso sirvió para que el agresor quedara libre, la policía comenzó a seguir de cerca a Kelly hasta que finalmente lo detuvo por ser sospechoso de los asesinatos de Héctor Fisher y William Boyd, este último ultimado en la celda que compartía con Kelly.

Éste aceptó su culpabilidad, además de que confesó cinco homicidios más, entre ellos el de su amigo vagabundo que desapareció antes de confirmar la acusación contra Kelly.

En 1984, Kiernan Kelly fue sentenciado a prisión de por vida. Un psicólogo recomendó que, dada la peligrosidad del individuo, nunca quedara libre, que pasara el resto de su vida tras las rejas. Así fué, Kelly murió en el encierro. Pero el caso no se cerró.

En julio de 2015, un ex detective de Scotland Yard, Geoff Platt, explicó que durante los años 70 actuó en el metro de Londres un asesino que acabó con la vida de 16 personas arrojándolas a las vías segundos antes de que el tren pasara.

Platt, de 60 años, hace la acusación en su libro The London Underground Serial Killer; sin embargo, el señalamiento de los 16 homicidios palidece cuando Platt indica que los actos de Kiernan Kelly, el presunto homicida del metro, fue encubierto por las autoridades londinenses para evitar que el pánico alejara al público del sistema de transporte subterráneo.

De acuerdo con Platt, Kelly confesó todo cuando era interrogado por el asesinato de su compañero de celda William Boyd. Añadió que, además de Boyd, era responsable de 15 homicidios más.

En esa ocasión Kelly estaba detenido por robo; sin embargo, como Platt indica, en ese tiempo él "estaba turbocargado de testoterona y adrenalina; mental, física y sexualmente excitado, por lo que no pudo evitar hablar de todo lo que había hecho".

Las autoridades no creyeron la versión del presunto homicida del metro, como ahora no creen en la historia del ex agente Platt, quien expresa que el episodio de Kelly fue "activamente suprimido por las oficinas de prensa que trabajaban para el gobierno".

Con la flema que caracteriza a los ingleses, un portavoz de la Policía de Transporte Británica confirmó la muerte de Kelly, y añadió: "Somos conscientes de las reclamaciones incluidas en este libro [el de Platt], pero debido al paso del tiempo es difícil probar esa tesis sin más pruebas. Nos gustaría invitar al señor Platt a que nos proporcione cualquier información que tenga sobre el asunto".

operamundi@gmail.com
www.twitter.com/compalobo