Vidas Ejemplares

Tinta y sangre: libros escritos por asesinos seriales

La semana pasada escribí acerca de cómo es la vida del homicida serial británico Dennis Nilsen dentro de la Prisión de Full Sutton, en North Yorkshire. A pesar del tiempo que dedica a transcribir textos al sistema Braille y a fumar mariguana, al ex burócrata le sobra tiempo incluso para escribir un libro.

Así lo dio a conocer el criminal hace algunas semanas, recordándonos que en 2003 entabló una batalla legal para que se le permitiera publicar su autobiografía, titulada The History of a Drowning Boy, la cual, todo parece indicar, no aparecerá en los anaqueles de las librerías sino hasta que Nilsen haya muerto, de acuerdo con indicaciones del propio asesino.

En The History of a Drowning Boy, Nilsen cuenta la historia, no de su vida, sino de lo que ha sido su cotidianidad después de asesinar a 15 indigentes.

Dennis Nilsen no ha sido el único homicida en serie que ha desplegado sus habilidades literarias tras las rejas. De hecho, los asesinos-escritores son muchos más de los que pudiéramos imaginar.

Algunos no han tenido empacho en inspirarse en sus propias atrocidades cometidas, mientras que otros decidieron incursionar en la ficción.

Los hay de todo, pese a que en 1997 se aprobó en Nueva York la primera "Ley de El Hijo de Sam", después de que las autoridades comprobaron que David Berkowitz, El Hijo de Sam, estaba próximo a recibir una fuerte suma de dinero como pago por los derechos de su historia de asesino que aterrorizó las calles de Nueva York.

Pese a la normatividad mencionada, Son of Hope, de David Berkowitz, apareció en 2006. El libro lo integran los diarios de prisión de Berkowitz, al tiempo que describe cómo es la vida tras las rejas, además de que narra su renacimiento en la cristiandad.

El canadiense Charles Kembo, por su parte, declaró en una entrevista que él es el autor de The Trinity of Superkidds: Book One: Quest for Water, un libro de ficción para niños firmado con el nombre de J.D. Bauer.

Kembo no destaca por tener un gran corazón como pudiera pensarse por el tema que eligió para su obra. Todo apunta a que asesinó en 2003 a su esposa Margaret (cuyo cuerpo no ha sido encontrado). Lo que es un hecho es que acabó con la vida de su socio Ardon Samuel, quien fue hallado estrangulado y castrado; de su novia Sui Yin Ma, y de su hijastra Rita Yeung, a quien la policía halló envuelta en bolsas para basura.

En marzo de 1997, Sakakibara Seito, de 14 años, mató a dos niños e hirió gravemente a otros tres. La cabeza de Jun-Hase, de 11 años, fue colocada por Seito a la entrada de una escuela en Kobe, Japón. Lo increíble del caso es que Seito fue liberado parcialmente en 2004 y de forma total en 2005. Su nuevo nombre y paradero se desconocen.

Seito consideró que su vida ha sido tan interesante que merecía una autobiografía, por lo que se puso manos a la obra y en julio de 2015 apareció en las librerías Zekka, en la que su autor reconoce abiertamente que en su adolescencia era un "desviado sexual".

Si al individuo no le interesó en su momento matar niños, menos le importó solicitar la autorización a los familiares de las víctimas para publicar un libro que toca fibras dolorosas de las personas que fueron afectadas por las acciones del asesino.

El autor de Zekka, eso sí, tuvo la delicadeza de enviar la copia correspondiente a las fwamilias de las víctimas, con una nota en la que escribió que estaba arrepentido de sus actos y solicitaba perdón.

Sakakibara Seito recibió las regalías correspondientes por la venta de Zekka. El autor señaló que las ganancias aportadas por su obra (casi 1.6 millones de dólares) se utilizarían para pagar —en lo posible— a los familiares de las víctimas los daños que su "desviación sexual" causó.

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