Vidas Ejemplares

Terminó la cacería para Robert Hansen

En los años 70 del siglo pasado, Alaska fue elescenario de un auge sin precedentes en la construcción de oleoductos. El dinero invertido en eseestado por parte de las grandes firmas petroleras de Estados Unidos atrajo agente de varias partes de esa misma nación y del mundo.

Elboom también trajo consigo laapertura de diversos cinturones rojos en los que abundaba la bebida, la droga,la prostitución y el asesinato serial, éste representado por un homicida serial“invisible”, es decir, un hombre respetado, padre de familia, adinerado,excelente cazador y con conexiones importantes con las autoridades de la ciudadde Anchorage.

RobertHansen nació el 15 de febrero de 1939 en Iowa,EU. Sufrió bullying gran parte de suetapa escolar, sobre todo cuando alcanzó la adolescencia y su rostro se cubrióde acné. Las agresiones lo volvieron un muchacho resentido, al grado que, algraduarse delcolegio, prendió fuego al autobús escolar.

Losproblemas no terminaron con la adolescencia, más bien se recrudecieron, por loque conoció varios reformatorios antes de alcanzar la mayoría de edad, puessentía una necesidad incontrolable por robar. Poco atractivo con las mujeres,aun así le alcanzó para casarse a los 21 años. Pero el matrimonio naufragó alos pocos meses.

Enun buen lapso de su juventud, Hansen fue el típico “hijo de papi”, al que suspadres le cumplían sus caprichos y sobreprotegían. La problemática que rodeabaa Hansen fue determinante para que sus padres decidieran mudarse con su hijo a Anchorage, Alaska.

EnAnchorage, Hansense aficionó a la cacería, por lo que pasaba incluso semanas en las grandesllanuras y bosques fríos de la región.

Alos 27 años, Hansen se había vuelto a casar, tenía dos hijos, una panadería quele daba para vivir bien, una mansión amplia cerca del centro de la ciudad, unacabaña en algún lugar de los bosques y mucho resentimiento hacia las mujeres.

En1971, el individuo contactó a una prostituta en la zona roja de Anchorage. Le ofreció 500dólares por una noche de relaciones sexuales en una cabaña cercana a la ciudad.Lisa Futrell, de unos 20 años, aceptó la oferta.

Nose volvió a saber de ella en mucho tiempo. De acuerdo con Hansen, esposó a laprostituta pocos minutos después de llegar a la cabaña. La violó repetidamentey finalmente la ejecutó de un disparo en la cabeza.

Fuela primera prostituta asesinada de una saga que se prolongó por más de unadécada y en la que murieron más de 20 mujeres.

Elmodo de operar de Hansen, sin embargo, tomó otro derrotero cuando él se diocuenta de que podía practicar con las prostitutas dos de sus pasatiemposfavoritos: la cacería y el asesinato.

Condinero para pagarse su diversión, el hombre conectaba prostitutas, a las queofrecía sumas atractivas. Aunque Hansen era casado, generalmente contratabacompañía cuando su esposa se ausentaba de la casa. Llevaba a sus acompañantesal inmueble familiar y ahí comenzaba a torturarlas.

Cuandolas mujeres estaban prácticamente desechas por las violaciones y los golpes, elhombre las subía a su avioneta, las transportaba hasta una zona que él conocíaa la perfección, las liberaba de las esposas y cadenas, y ellas pensaban quepodían escapar.

Todoera un montaje: cuando las prostitutas corrían, Hansen utilizaba armas largaspara cazarlas comoanimales.

Unasobreviviente y un mapa donde marcó los lugares en los que enterró a susvíctimas condujeron a la detención y convicción de Robert Hansen, quien fuecondenado a 461 años de prisión.

De los 17 homicidios de los que se inculpaba a Hansen solo se recuperaron11 cadáveres. El criminal nunca obtuvo su libertad. Murió en prisión el pasado21 de agosto, a los 74 años.

 

operamundi@gmail.com

www.twitter.com/compalobo

operamundi@gmail.com o www.twitter.com/compalobo

En los años 70 del siglo pasado, Alaska fue elescenario de un auge sin precedentes en la construcción de oleoductos. El dinero invertido en eseestado por parte de las grandes firmas petroleras de Estados Unidos atrajo agente de varias partes de esa misma nación y del mundo.

Elboom también trajo consigo laapertura de diversos cinturones rojos en los que abundaba la bebida, la droga,la prostitución y el asesinato serial, éste representado por un homicida serial“invisible”, es decir, un hombre respetado, padre de familia, adinerado,excelente cazador y con conexiones importantes con las autoridades de la ciudadde Anchorage.

RobertHansen nació el 15 de febrero de 1939 en Iowa,EU. Sufrió bullying gran parte de suetapa escolar, sobre todo cuando alcanzó la adolescencia y su rostro se cubrióde acné. Las agresiones lo volvieron un muchacho resentido, al grado que, algraduarse delcolegio, prendió fuego al autobús escolar.

Losproblemas no terminaron con la adolescencia, más bien se recrudecieron, por loque conoció varios reformatorios antes de alcanzar la mayoría de edad, puessentía una necesidad incontrolable por robar. Poco atractivo con las mujeres,aun así le alcanzó para casarse a los 21 años. Pero el matrimonio naufragó alos pocos meses.

Enun buen lapso de su juventud, Hansen fue el típico “hijo de papi”, al que suspadres le cumplían sus caprichos y sobreprotegían. La problemática que rodeabaa Hansen fue determinante para que sus padres decidieran mudarse con su hijo a Anchorage, Alaska.

EnAnchorage, Hansense aficionó a la cacería, por lo que pasaba incluso semanas en las grandesllanuras y bosques fríos de la región.

Alos 27 años, Hansen se había vuelto a casar, tenía dos hijos, una panadería quele daba para vivir bien, una mansión amplia cerca del centro de la ciudad, unacabaña en algún lugar de los bosques y mucho resentimiento hacia las mujeres.

En1971, el individuo contactó a una prostituta en la zona roja de Anchorage. Le ofreció 500dólares por una noche de relaciones sexuales en una cabaña cercana a la ciudad.Lisa Futrell, de unos 20 años, aceptó la oferta.

Nose volvió a saber de ella en mucho tiempo. De acuerdo con Hansen, esposó a laprostituta pocos minutos después de llegar a la cabaña. La violó repetidamentey finalmente la ejecutó de un disparo en la cabeza.

Fuela primera prostituta asesinada de una saga que se prolongó por más de unadécada y en la que murieron más de 20 mujeres.

Elmodo de operar de Hansen, sin embargo, tomó otro derrotero cuando él se diocuenta de que podía practicar con las prostitutas dos de sus pasatiemposfavoritos: la cacería y el asesinato.

Condinero para pagarse su diversión, el hombre conectaba prostitutas, a las queofrecía sumas atractivas. Aunque Hansen era casado, generalmente contratabacompañía cuando su esposa se ausentaba de la casa. Llevaba a sus acompañantesal inmueble familiar y ahí comenzaba a torturarlas.

Cuandolas mujeres estaban prácticamente desechas por las violaciones y los golpes, elhombre las subía a su avioneta, las transportaba hasta una zona que él conocíaa la perfección, las liberaba de las esposas y cadenas, y ellas pensaban quepodían escapar.

Todoera un montaje: cuando las prostitutas corrían, Hansen utilizaba armas largaspara cazarlas comoanimales.

Unasobreviviente y un mapa donde marcó los lugares en los que enterró a susvíctimas condujeron a la detención y convicción de Robert Hansen, quien fuecondenado a 461 años de prisión.

De los 17 homicidios de los que se inculpaba a Hansen solo se recuperaron11 cadáveres. El criminal nunca obtuvo su libertad. Murió en prisión el pasado21 de agosto, a los 74 años.

 

operamundi@gmail.com

www.twitter.com/compalobo