Vidas Ejemplares

Escaparon de un monstruo llamado Ted Bundy

Después de encontrarse cara a cara con Ted Bundy fueron pocas las mujeres que, literalmente, vivieron para contarlo. La primera fue Joni Lenz, de 18 años, quien el 4 de enero de 1974, mientras estaba en su habitación en el estado de Washington, fue agredida con una palanca metálica por un hombre. Inconsciente, fue violada con una pata de la cama. La chica sobrevivió, aunque con daño cerebral permanente.

El de Joni Lenz fue uno de los primero ataques de Ted Bundy, de 27 años, quien harto de ver pornografía dura quiso experimentar qué se sentía practicar el sexo brutal en la vida real.

Y la realidad nuevamente superó a la fantasía: Bundy es considerado el asesino sexual más brutal de Estados Unidos. En sus ataques hubo de todo: tortura, mordidas en pezones, violación anal, utilización de objetos durante abuso sexual, decapitación, desmembramiento, necrofilia.

En noviembre de 1974, Bundy logró con engaños que Carol DaRonch, de 18 años, subiera a su auto. El hombre enfiló hacia una carretera en Utah. A causa de los nervios, el asesino colocó las esposas en una sola mano de la joven. Carol se arrojó al asfalto con el carro en movimiento y así salvó la vida.

La noche del 14 de enero de 1977, Bundy realizó su ataque más agresivo, al ingresar al edificio de la fraternidad Chi Omega, en Florida. Una de las estudiantes, Nita Neary, regresaba de una reunión cuando vio salir a un hombre. Al subir las escaleras del inmueble encontró a su compañera Karen Chandler gravemente herida, quien se tambaleaba por el pasillo. Otra condiscípula, Kathy Kleiner, también fue hallada con vida, aunque malherida.

En 1974, Rhonda Stapley era una estudiante de farmacología en la Universidad de Utah. Llevaba varios minutos esperando el autobús que la acercara a su casa después de una cita con el dentista. Un joven apuesto que manejaba un Volkswagen de color claro se le acercó y le ofreció un aventón.

Stapley no dudó en aceptar la gentileza, sobre todo porque el joven lucía como "un estudiante universitario, muy bien vestido".

El problema fue que el universitario galán no acercó a Stapley a su casa. Condujo hasta un solitario paraje de la carretera, detuvo el auto y comenzó a golpear a la estudiante, a la que desmayó apretando su garganta con ambas manos.

"Como en las películas", señala Stapley, Bundy la despertó con suaves bofetadas. La arrastró hasta una mesa de picnic. Ahí, el hombre aplicó el procedimiento de sofocación dos ocasiones más.

"Pienso que para él era una especie de juego", explica Rhonda Stapley, quien el pasado 25 de abril presentó su libro I survived Ted Bundy: The Attack, Escape and PTSD That Changed My Life (Sobreviví a Ted Bundy: El ataque, escape y Síndrome de Estrés Postraumático que cambió mi vida) durante el programa de televisión Dr. Phil.

Después de que el juego le aburrió, Bundy dijo a su víctima: "No te vayas a morir todavía, porque te perderás la mejor parte", añade Stapley. "Me jaló hasta la orilla de la mesa de picnic, bajó mis pantalones y me violó".

Tras la agresión, Bundy apretó nuevamente el cuello de la estudiante. Creyó que estaba muerta y se dirigió a su vehículo. Stapley despertó, aprovechó la oportunidad y se alejó lo rápido que le permitía el dolor. En la penumbra rodó hasta un río y la corriente le salvó la vida.

Rhonda Stapley mantuvo el secreto de su encuentro con el lobo por más de 40 años. La editora del libro es Leslie Rule, hija de la escritora Ann Rule, quien conoció a Ted Bundy en un centro laboral y fue una de las primeras personas que sospechó que el individuo era el asesino de estudiantes. A partir de su experiencia con Bundy, la señora Rule publico el libro The Stranger Beside Me (El extraño a mi lado).

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