Vidas Ejemplares

Lugares que habitaron asesinos

El 22 de julio de 1991, dos patrulleros acudieron al departamento 213 del edificio Oxford, en el 924 de la North 25th Street, en Milwaukee, Wisconsin, después de que un hombre les dijo que un tipo había intentado asesinarlo.

Los uniformados no solo confirmaron la acusación, también hallaron cuerpos humanos mutilados en tambos industriales de plástico, órganos y una cabeza en el refrigerador, así como decenas de fotografías tomadas a cadáveres en posiciones que sugerían una utilización sexual.

En su confesión, Jeffrey Dahmer señaló que la mayoría de sus 17 homicidios —cometidos en un lapso de 13 años— había ocurrido en el mencionado edificio Oxford, que albergaba 49 apartamentos.

En agosto de 1992 el edificio fue demolido y hoy el lugar que habitó Dahmer es un jardín, que de acuerdo con los vecinos, siempre luce con el pasto crecido.

¿Por qué en muchos casos las autoridades toman la decisión de demoler los lugares en los que los asesinos cometieron sus crímenes?

De acuerdo con un artículo publicado por Sean Coughlan en la BBC News Online el 5 de abril de 2004 ("What happens to the houses of horror?"), "Aunque no se remueve el recuerdo de los asesinatos, la decisión de demoler tiene que ver con la pregunta de qué hacer con los edificios que están asociados irrevocablemente con actos terribles".

Por supuesto, la demolición de los inmuebles mencionados también ocurre porque pocas personas querrían habitar un lugar "maldito", o más aún, para evitar que sitios de esa naturaleza se conviertan en "templos" de veneración para los weirdos que admiran a los homicidas pluralistas.

Entre 1967 y 1987, el matrimonio formado por Frederick y Rosemary West violó, torturó, mutiló y asesinó al menos a 12 mujeres, la mayoría jóvenes que eran secuestradas en paradas de autobuses, niñeras que trabajaban cuidando las hijas del matrimonio o chicas de la calle en busca de hospedaje.

Los restos de esas mujeres fueron esparcidos en el domicilio de los West: Cromwell Street número 25, en Gloucester, Escocia. El régimen de terror del matrimonio llegó a su fin después de que alguien entregó a la policía un mensaje de auxilio de Heather, hija de los West, cuyo cadáver también fue rescatado del cementerio clandestino de la pareja.

Las autoridades decidieron demoler la propiedad ubicada en la calle Cromwell después de que el inmueble fue utilizado por jóvenes para realizar extrañas fiestas nocturnas, en las que se invocaba el espíritu de Frederick West, quien se suicidó en su celda.

El fantasma de Frederick nunca se hizo presente. Lo que sí apareció fue una flotilla de trascabos que desapareció cualquier vestigio de la Casa del Horror, sustituyéndola por un corredor vecinal por el que pocas personas transitan.

Entre 1943 y 1953, el burócrata John Reginald Christie hizo famoso el número 10 de Rillington Place, una casa del barrio Notting Hill, en pleno centro de Londres.

En ese domicilio, Christie asesinó, y enterró en el jardín al menos a seis mujeres, incluida su esposa. El individuo fue sentenciado a muerte, castigo que se cumplió el 15 de julio de 1953 en manos del notorio verdugo de Inglaterra, Albert Pierrepoint.

La propiedad no se demolió de inmediato. Fue ocupada por muchos años por un matrimonio, que se enteró de los hechos ocurridos en su propiedad gracias a un programa de televisión.

Un año después de la ejecución de Christie, el nombre de Rillington Place fue sustituido por el de Ruston Close. Finalmente, a principios de los años 70 del siglo pasado, las autoridades tomaron muy en serio el acto de echar abajo la propiedad de Christie, y no solo demolieron la casa: toda propiedad de ese callejón, literalmente, desapareció del mapa.

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