Vidas Ejemplares

Del "Like" al criminal en el "Feis"

A principios de junio de 2013, Javier Méndez Ovalle, de 19 años, conoció a Sandra Camacho, de 17, a través de la red social más popular del mundo: Facebook. Se hicieron amigos y durante 15 días mantuvieron conversaciones a través de Inbox.

Finalmente, el 28 de junio de 2013 decidieron conocerse en persona, citándose en una estación del Metro. Fueron a dar la vuelta a un centro comercial, entraron a un cine, y al salir, el joven y la adolescente acordaron ir al departamento que Javier rentaba en la unidad Nonoalco-Tlatelolco.

Al parecer, la amistad entre Javier y Sandra era más sólida en Facebook que en persona. De acuerdo con declaraciones de Méndez Ovalle, Sandra se burló de él cuando éste le platicó que había sido campeón en la Olimpiada de Física en Estonia, celebrada en 2012.

Era cierto, el joven era un destacadísimo estudiante del IPN, pero ella no le creyó. De las burlas surgió una discusión que derivó en forcejeos, gritos de auxilio por parte de ella, enojo de Javier, asfixia de Sandra, descuartizamiento de un cadáver femenino y la repartición de piezas corporales en diversos puntos de la unidad habitacional.

Javier se refugió por un año en San Juan del Río, Querétaro, donde trabajaba en una cafetería antes de ser detenido en julio de 2013.

El caso protagonizado por Méndez Ovalle no es único en el binomio que se construyó en menos de 10 años: Facebook-criminal.

En 2009, el británico Peter Chapman elaboró un perfil falseado en Facebook, haciéndose pasar por un adolescente que buscaba tener amigas de su edad. Ashleigh Hall, de 17 años, mordió el anzuelo. El 25 de octubre del año referido, Ashleigh y Peter decidieron conocerse.

Chapman, en realidad un hombre de 33 años, secuestró a la adolescente, la violó y la asesinó. El adulto decidió deshacerse del cadáver arrojándolo en un terreno baldío. Los mensajes que víctima y verdugo intercambiaron en la popular red social condujeron a la detención de Chapman.

El equipo de contención de daños de Facebook tomó cartas en el asunto y el 3 de marzo de 2010 emitió lo que parece ser una respuesta ante el asesinato de Ashleigh: advirtió a los usuarios menores de 18 años no reunirse con personas que hayan conocido vía internet, avisar a sus familiares su itinerario y “mantenerse a salvo en línea”, además de que a través de la vocería la red dijo estar “profundamente triste”.

En este contexto, hace unos días académicos de la Universidad de la Ciudad de Birmingham dieron a conocer un estudio para identificar asesinos potenciales en Facebook.

La investigación fue realizada por la doctora Elizabeth Yardley y el profesor David Wilson, ambos del Centro de Criminología Aplicada, quienes elaboraron una tipología integrada por cuatro elementos que llaman Facebook Killer, entre otros:

El Reactor es el individuo que reacciona con el contenido publicado en Facebook atacando cara a cara la víctima, ya sea inmediatamente después leer el del texto que provocó su ira o tomarse su tiempo para realizar la agresión. El Informador es el que hace pública su intención de matar, como lo hizo Cho Seung–Hui, quien antes de masacrar a más de 30 personas en el Virginia Tech, subió a Facebook las fotos donde posaba fuertemente armado.

El Predador es el que crea y alimenta un perfil falso para atraer a su víctima, además de que estudia la información para explotar los puntos más vulnerables de su objetivo.

Finalmente, el Impostor es el que envía mensajes en nombre de otra persona, favoreciéndose de la relación que existe entre la víctima y la amistad de quien se ha tomado el nombre.

Nunca antes como ahora el viejo consejo “Elige bien a tus amistades”, sobre todo en Facebook, tiene vigencia.

 

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