Vidas Ejemplares

Homicida serial busca novia por internet

En 1995, abogados y activistas opositores a la pena de muerte en Estados Unidos presionaron con éxito al gobierno federal para que éste autorizara que los reos condenados a muerte que así lo quisieran contaran con páginas web individuales, y así promover con libertad sus opiniones e incluso pensamientos íntimos.

Una vez que el gobierno dio el sí a la moción, Danny Rolling, El Grizzly de Gainesville, que en tres días de furia en 1990 asesinó y mutiló a cinco estudiantes dentro de las instalaciones de un colegio de Gainesville, Florida, aprovechó la ocasión y comenzó la promoción de su obra más reciente.

En el corredor de la muerte de Florida, el señor Rolling se enchufó en el universo de internet a través del sitio web “Leyendas del Pantano Negro”, dio a conocer su libro The Making of a Serial Killer, escrito en coautoría con Sondra London, una mujer cuyas amistades son realmente impresentables, pues entre ellas figuran algunos homicidas seriales.

En un mundo en el que hay freaks para todo, el libro fue recibido de forma aceptable, y en esto tuvo que ver mucho que Rolling ofreció a los clientes cinco dedicatorias, con autógrafo incluido. El comprador simplemente debía depositar el precio del ejemplar en una cuenta bancaria y después esperar a que el cartero tocara dos veces y entregara el preciado volumen.

En 2000, surgió en Florida el sitio en línea WriteAPrisoner.com inicialmente con el propósito de brindar perfiles y solicitar asistencia legal para los presos. Actualmente es una web de correspondencia que cuenta con una comunidad de 12 mil internos y más de 40 mil miembros del público en general.

En Australia, que también destaca por la alta incidencia de homicidio serial, las autoridades no son tan permisivas en cuanto a proporcionar a los presos acceso a internet.

Aun así, en días pasados el sistema judicial australiano dio a conocer que un convicto llamado Robert Wagner, a través del sitio PrisonPenPals.com, una web con base en Estados Unidos, posteó el mensaje siguiente: “Hola, mi nombre es Robert y busco mujeres para intercambiar correspondencia. Siéntete libre de preguntar lo que quieras, yo responderé de la forma más honesta posible”.

El honesto individuo está destinado a morir en la prisión de Yatala, al sur de Australia, donde purga 10 sentencias de por vida sin posibilidad de solicitar su libertad.

Wagner, de 42 años, y su cómplice John Bunting son parte de un grupo selecto que integran los homicidas seriales más peligrosos de Oceanía, entre ellos están Ivan Milat, que entre 1989 y 1993 asesinó al menos a siete personas; Peter Dupas, quien en una saga que se prolongó por tres décadas asesinó a varias mujeres, a las que extirpó los senos, y Martin Bryant, El Demonio de Tasmania, que el 28 de mayo de 1996 perpetró la masacre de Port Arthur (Tasmania, Australia), en la que mató a 35 personas e hirió a 23 más.

En el caso de Wagner y Bunting, ambos purgan condena por haber asesinado a 12 personas entre 1992 y 1999. Los medios locales se dieron un festín con las acciones de los que llamaron los Asesinatos de Snowtown, pues los crímenes incluyeron víctimas depositadas en barriles y la canibalización de su última presa: David Johnson.

Los familiares de las víctimas de Wagner han expresado sus protestas, pues consideran que la ausencia de contacto con el exterior es parte del castigo que debe cubrir el criminal. Pese a que las autoridades comparten la opinión de los familiares, han sido incapaces de evitar el posteo de mensajes, ya que Wagner es ayudado por alguien del exterior en sus actividades en línea.

No se sorprenda si en el corto plazo Robert Wagner aparece en su comunidad de amigos invitándolo a dar like o retuit a uno de sus mensajes.

 

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