Vidas Ejemplares

Detrás de la puerta

De acuerdo con la Enciclopedia de los símbolos de Udo Becker, la puerta es un símbolo de transición, de paso de un dominio a otro. “La puerta cerrada muchas veces remite a un secreto oculto, una prohibición, un empeño vano; la puerta abierta invita a traspasarla, o significa un secreto que se revela”.

Para muchos asesinos, las puertas han sido la última frontera antes de desentrañar el “secreto oculto” que guarda celosa y sordamente el cuerpo humano.

Es el caso del asesino californiano Richard Trenton Chase, El Vampiro de Sacramento. Rata de hospitales, decía que alguien le había robado su arteria pulmonar. Para evitar que se “vaciara” mató a seis personas para beber la sangre de las víctimas y así recuperar algo del líquido que “perdía” con el paso de los días.

Del 29 de diciembre de 1977 al 27 de enero de 1978, Chase irrumpió en varias casas, donde cometió sus carnicerías, que incluyeron niños, mujeres y ancianos.

Ya en prisión, el agente del FBI Robert Ressler visitó al homicida para conversar acerca de las pulsiones emotivas de Chase. Durante una de las pláticas, el investigador preguntó al infractor cómo seleccionaba a sus víctimas.

Chase respondió que su método era muy sencillo: caminaba por las calles buscando casas cuyas puertas estuvieran mal cerradas o de plano abiertas. Puerta por puerta probaba los picaportes o cerraduras en general. “Si la puerta estaba cerrada, eso quería decir que no eres bienvenido”, explicó el preso.

Si Chase encontraba una puerta vulnerable, prácticamente estaban contados los minutos de los inquilinos. Y no fueron muertes gratas las que enfrentaron las víctimas, pues Chase amaba la sangre y las entrañas humanas.

Robert Joe Long nació con un cromosoma X de más en Kenova, Virginia. Esa estructura adicional de ADN y proteínas provocó que a Long le crecieran senos en su adolescencia, además de que su apetito sexual era insaciable. De hecho, su esposa se divorció de él a causa de que el hombre le exigía tener relaciones varias veces al día.

Pese a que sus exigencias eran cumplidas por la esposa, Long consultaba diariamente los anuncios clasificados de los periódicos locales. Elegía los que promovían productos cosméticos, pues eso le daba cierta garantía de que la anunciante era mujer.

Acudía al domicilio referido, y hasta 1981 la policía especula que cometió al menos 50 violaciones, lo que le valió el mote de El Violador de los Anuncios Clasificados.

Al mudarse a Tampa Bay, el señor Long añadió un producto más a su menú de violador: asesinó al menos a 10 mujeres, quienes previamente fueron torturadas.

La ciudad de Berlín, Alemania, padeció entre 1983 y 1985 a un asesino que se cebó en mujeres mayores de 80 años. Waldemar Szczepinski estudiaba a sus víctimas. Elegía ancianas que vivían solas, pues eran presas fáciles, no tenían quién las defendiera y muchas de ellas acostumbraban guardar dinero bajo el colchón, por decirlo de alguna manera.

Szczepinski tocaba el timbre del domicilio estudiado. Cuando salía la anciana en turno, el individuo mostraba una credencial falsa de policía, aduciendo que investigaba algún caso. En caso de que la mujer no se dejara engañar, Szczepinski entraba por la fuerza. Al menos seis ancianas fueron asesinadas, ninguna fue violada. El delincuente, una vez que había acabado con la vida de su presa, registraba las habitaciones en busca de dinero y objetos de valor.

Al ser arrestado en 1985, Szczepinski, El Asesino del Timbre, explicó que cometió sus delitos porque recientemente había perdido su empleo y tenía problemas financieros. Entre otras tribulaciones estaba estrangulado por la hipoteca de un departamento.

 

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