Vidas Ejemplares

"El Descuartizador de Chihuahua"

La mañana del 5 de enero pasado la policía detuvo en el municipio de Chihuahua, Chihuahua, a Andrés Ulises Castillo Villarreal, de 35 años, por posesión de drogas.

En el interrogatorio, las autoridades se percataron que el hombre bajo custodia no era un traficante más sino el protagonista de una investigación iniciada en noviembre de 2015 que involucraba al menos tres asesinatos de hombres.

El fiscal Jorge González Nicolás señaló que la pesquisa arrancó tras la localización de extremidades inferiores en el patio de una casa que habitó Castillo Villarreal durante un mes antes de abandonarla y ser vandalizada, inmueble ubicado la calle 9'aa y San Abel, de la colonia Desarrollo Urbano.

Posteriormente, la policía halló los restos desmembrados e incinerados de un hombre cuyo cuerpo fue depositado en una poza a la que se cubrió con piedras en el número 6841 de la calle 11 y Álamo, domicilio que habitaba Castillo Villarreal al momento de su detención.

De acuerdo con el fiscal, el homicida utilizó en sus crímenes el mismo modo de operar, es decir, las víctimas eran seducidas con la promesa de consumir algo de crystal. Después iban al domicilio de Castillo Villarreal. Una vez drogados, el presunto asesino golpeaba con un objeto contundente la cabeza de sus presas, quienes, sin sentido, eran violados y posteriormente asesinados y desmembrados con una segueta que el criminal pintó de color verde para ocultar los restos de sangre.

El hombre utilizó una carretilla para deshacerse de los cadáveres descuartizados en lugares públicos del municipio.

Las autoridades han señalado que Castillo Villarreal puede estar relacionado con 12 homicidios más registrados en diferentes puntos de la ciudad cometidos con alto grado de brutalidad entre 2009 y 2015.

Para González Nicolás, "sin duda, se trata de un homicida serial". La misma autoridad descartó cualquier acto de canibalismo por parte del detenido, así como que alguna de las víctimas sea menor de edad.

El fiscal explicó que Castillo Villarreal colocó juguetes a lado de sus víctimas, los que posiblemente representan los regalos que le hicieron al presunto asesino en su infancia, quien registra constantes agresiones sexuales. Para González Nicolás, las víctimas, todos masculinos, dejan ver la pesada carga emocional que Castillo Villarreal tenía por los abusos en su contra.

El perfilador estadunidense de conducta criminal, John Douglas, explica que la "firma" de un asesino serial (en el caso de Castillo Villarreal, la colocación de juguetes al lado de los cuerpos) es más reveladora que el modo de operar. Douglas define la "firma" como "un detalle personal que es único en el individuo: el detalle que lo llena emocionalmente".

Añade: "Mientras que el modo de operar puede cambiar cuando el asesino alcanza una mejor técnica, la razón emocional (la "firma") por la que comete sus crímenes no cambia".

Con la detención ocurrida el 5 de enero pasado, Andrés Ulises Castillo Villarreal se entroniza al lado de otros reyes magos del homicidio serial que eligieron a sujetos masculinos como sus víctimas, entre otros, John Wayne Gacy, el contratista de Chicago que asesinó a al menos 33 adolescentes entre 1972 y 1978. Además del alemán Fritz Haarman, el famoso Vampiro de Hanover, quien mató a 27 jóvenes prostitutos entre 1918 y1924.

El estadunidense Jeffrey Dahmer, El Caníbal de Milwaukee, que entre 1978 y 1991 acabó con la vida de 17 jóvenes. Practicó la necrofilia y devoró algunos de los órganos de sus víctimas. Por supuesto, el británico Dennis Nilsen, que entre 1978 y 1983 asesinó a 15 hombres.

Al igual que Dahmer y Nilsen, el chihuahuense Castillo Villarreal drogó a sus presas para violarlas antes de asesinarlas y desmembrarlas.

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