Vidas Ejemplares

Cuerpos a la orilla de la carretera

Entre 1987 y 1996, una serie de actos criminales ocurridos en el área de Norfolk, Virginia, Estados Unidos, demostró que el homicidio por lujuria —donde el agresor logra la satisfacción sexual torturando, mutilando, desviscerando o consiguiendo el orgasmo al momento en que la víctima muere— es posible también entre homosexuales.

En el lapso referido, los caminos de Hampton se convirtieron en el tiradero de más de una decena de cuerpos desnudos de varones. Mediante las investigaciones correspondientes, la policía encontró que prácticamente todas las víctimas eran homosexuales u hombres que frecuentaban lugares de ligue entre gays.

Algunos de esos hombres eran trabajadores diurnos, otros carecían de un domicilio fijo y unos más eran adictos a algún tipo de droga, aunque prácticamente todos pagaban por tener sexo. En esa búsqueda de emociones, los cazadores habían sido cazados por un elusivo asesino que estuvo en activo por casi diez años.

Finalmente, en mayo de 1997 las autoridades de Virginia arrestaron a un hombre llamado Elton Manning Jackson, de 41 años, acusado de haber asesinado mediante estrangulación a Andrew D. Smith, de 38 años, en julio de 1996.

El hallazgo del cuerpo de Smith ofreció pistas nuevas y consistentes en la saga de asesinato de homosexuales. El cuerpo del individuo, al igual que 11 víctimas anteriores, fue arrojado a la carretera.

El agresor simplemente se deshacía de los cuerpos sacrificados arrojándolos como sacos de basura a un lado del camino, sin molestarse siquiera en ocultar los cadáveres, una conducta compartida por muchos asesinos de este tipo y que demuestra un desprecio absoluto por los homosexuales.

Sólo que en el cuerpo de Smith, los especialistas forenses encontraron fluidos que al ser cotejados en la base de datos de criminales con antecedentes arrojaron que el ADN empataba con el afroamericano Elton Manning Jackson.

Y no solo eso, los líquidos de Jackson también tenían correspondencia con los recabados en el cuerpo de Reginald Joyner, otro homosexual cuyo cadáver fue hallado a la orilla de una carretera.

Aunque en un principio las autoridades de Virginia mantuvieron una gran cautela antes de emitir algún comunicado que adelantara vísperas, finalmente dieron a conocer que existía una gran cantidad de evidencias para anunciar que Elton Manning Jackson era el único sospechoso del homicidio de los 12 hombres.

En 1998, Jackson dijo a los periodistas que su confesión inicial había sido coaccionada por la policía, y que él jamás había asesinado a alguien. “Soy negro, soy gay”, explicó, para añadir que él y Andrew D. Smith habían pasado un fin de semana maravilloso, pero que en sus juegos sexuales este último murió estrangulado.

Para Smith quizá no fue un fin de semana tan maravilloso, pues los peritos forenses determinaron que fue torturado al menos ocho horas antes de ser estrangulado.

Pese a todo, Jackson solicitó a los periodistas que hicieran público la ausencia de un patrón de víctimas, pues de los 12 hombres asesinados, siete eran blancos y cinco afroamericanos.

Lo que no pudo explicar Jackson fue por qué todas las víctimas fueron asesinadas mediante estrangulación y con un mismo nudo hecho con ropa de los propios muertos.

Minutos antes de su declaración, un jurado encontró a Jackson culpable de la muerte de Andrew D. Smith.

No se pudo comprobar la participación del inculpado en los 11 homicidios restantes. Aun así fue sentenciado a prisión de por vida, un veredicto con el que la parte defensora de Jackson no estuvo de acuerdo, pues siguió manteniendo que su cliente era inocente.

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