Vidas Ejemplares

Carne fresca de orfelinatos

La noche del 29 de septiembre de 1982, la policía de Georgia recibió la llamada de una mujer que indicaba el lugar en el que se hallaba “el cuerpo de una joven”. Cuatro días antes, Lisa Ann Millican había salido a hurtadillas del Hogar Ethel Harpst, un lugar para menores problemáticas.

Al no regresar, las autoridades del plantel dieron aviso a la policía. Varias llamadas habían alertado del paradero de la adolescente, pero resultaron falsas, no así la del 29 de septiembre.

El cadáver de la menor yacía al fondo de un barranco de aproximadamente 18 metros. Una gran cantidad de basura la rodeaba. El pantalón de mezclilla de Lisa colgaba de una rama, desgarrado y ensangrentado.

El forense determinó que la chica había muerto de un disparo en la cabeza y que antes de ser asesinada fue violada en varias ocasiones.

El caso fue asignado al detective Kenneth Kines. Los desechos que rodeaban el cadáver de Lisa hicieron prácticamente imposible que el investigador y su equipo encontraran huellas que ayudaran a resolver el crimen.

Pasaron los días y Kines concluyó que su única pista podía ser la llamada telefónica, la cual fue grabada por la policía. Una frase llamó la atención del investigador: “¿Están buscando a Lisa Ann Millican, que se fugó de la casa Harpst?”.

El término “fugar” era usual entre las adolescentes de los orfanatos, por lo que el detective decidió visitar en la segunda semana de octubre el Hogar Ethel Harpst, para que los compañeros de Lisa escucharan la grabación.

Una de las adolescentes, Debbie Smith, de 13 años, había sido abordada en una ocasión por una joven que manejaba un auto color café; sin embargo, la grabación no le provocó alguna reacción. Solo que en ese momento, por el corredor pasaba John Hancock, quien el 4 de octubre había sido secuestrado, junto con su compañera Kay Chatman.

Al escuchar casualmente la grabación, Hancock exclamó “¡Es la voz de la maldita mujer que me disparó!”.

De acuerdo con el adolescente, él y Chatman aceptaron el aventón que les ofreció la mujer. En el trayecto, la joven se comunicaba con otra persona a través de un radio de banda civil. Ella se identificaba como Lady Sundown y el interlocutor, un hombre, se decía llamar Nightrider.

En algún punto del camino, los dos autos convergieron y apareció Nigthrider con dos niños en el asiento trasero de su carro.

Hancock fue bajado del auto y obligado a caminar. Cuando vio que la mujer traía una pistola, el adolescente corrió, pero no pudo evadir el disparo, que entró por la altura del hombro. Kay Chatman estaba desaparecida y más adelante fue recuperado su cadáver.

El detective solicitó las fotografías de los orfanatos de la región, que mostró a Hancock. Después de largas sesiones, el adolescente reconoció la imagen que correspondía a Judith Ann Neeley, quien, efectivamente, había sido una chica problemática, abandonada por sus padres y quien creció en diferentes hogares institucionales.

Al dejar los albergues, Judith se unió a Alvin, mayor que él, quien, a su vez, abandonó a su esposa e hijos para vivir con Judith. Los amantes conformaron una mezcla de sexo y violencia que derivó en el homicidio de al menos dos adolescentes: Lisa Millican y Katy Chatman.

El juicio de los amantes fue un intercambio de acusaciones. Judith fue presentada por su defensa como una víctima más de Alvin, pero lo cierto es que ella jugó su parte en los homicidios.

Judith Neeley no había cumplido la mayoría de edad cuando fue condenada a muerte junto con su amante. Días antes de ser ejecutada, el gobernador de Georgia conmutó la pena de los condenados por prisión de por vida. Alvin Neeley murió en 2005 al parecer por un ataque al corazón.

 

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