Vidas Ejemplares

Canibalismo por cita

El 10 de mayo de 2011 un agente de la policía de Eslovaquia acudió a una cita con un hombre llamado Matej Curko, de 43 años, en la ciudad de Kysak. Un ciudadano suizo había estado en contacto a través de internet con Curko, con el que hizo un pacto de morir tranquila y plácidamente, para después ser cocinado y devorado.

El suizo cambió de idea a última hora, y en lugar de asistir a la cita convenida fue a la policía, narró su historia, y la policía de Kysak envió al agente encubierto a confirmar la denuncia, pues había indicios de que tenían entre manos un caso rebosante de actos caníbales.

Kanibm, el alias que el hombre utilizaba, era un programador de cómputo que vivía en la ciudad de Kysak con su esposa y sus dos hijas pequeñas. Sus familiares y amigos desconocían los gustos culinarios del hombre hogareño y aparentemente pacífico.

Cuando el agente confirmó que existía la cita mencionada por el suizo, mostró su placa a Curko. Éste reaccionó más rápido que el agente, extrajo su arma y disparó. Corrió hacia la calle, pero un francotirador de la policía frenó la huida al asestar cinco disparos en el cuerpo del sospechoso. Curko murió en el hospital días después.

Lejos de cerrarse el caso, la muerte de Curko abrió las puertas de un infierno que involucra a una docena de personas desaparecidas en Eslovaquia, dos cadáveres de mujeres rescatados en un bosque, y casi 30 individuos italianos que mantenían correspondencia con el presunto caníbal.

Las autoridades registraron la casa de Curko y hallaron un equipo que puede estar relacionado con actividad antropofágica: sedantes, botellas de vodka, especies, una lámpara de gas, guantes y otros utensilios, además de cuchillos, ropa especial tipo carnicero, armas y munición.

La policía reportó que Curko había construido una especie de altar que al parecer estaba relacionado con el sacrificio y consumo de carne humana.

Al ingresar al equipo de cómputo de Curko, los agentes encontraron una correspondencia electrónica con decenas de mensajes de contacto con personas que aceptaban visitar voluntariamente al programador eslovaco para practicar el ritual de muerte y canibalismo. Sin embargo, los especialistas de la policía creen que datos anteriores a 2009 fueron borrados por el sospechoso.

La policía también halló partes corporales en el refrigerador de Curko. Las autoridades italianas han solicitado a sus pares eslovacas que autoricen hacer pruebas de ADN en esos rastros, con la esperanza de que los resultados permitan identificar a los individuos de ese país que posiblemente terminaron en las fauces del caníbal eslovaco.

Los restos de dos cadáveres hallados en un bosque de Kysak corresponden a individuos femeninos. Uno de ellos ha sido identificado como el de Lucia Uchnarova, con quien Curko mantenía correspondencia vía internet.

En uno de los mensajes se puede leer lo que Curko escribió a Uchnarova: “No soy un violador, no soy homosexual, solo soy un pervertido que desea sentir la muerte, tocar un cuerpo muerto”.

Otro correo muestra la forma en que sube la excitación conforme Curko y Uchnarova estudian la posibilidad de que la mujer se suicide y después sea cocinada y devorada.

Uchnarova incluso habla de que en varias ocasiones quiso suicidarse, a lo que el hombre responde de forma lacónica que él también intentó quitarse la vida cuando tenía 17 años.

Como explicaron los conocidos de Curko, éste era un hombre afable y tranquilo. Otro mensaje confirma lo anterior, pues señala que entre sus planes no está matar a alguien, y que no quiere gritos, miedo o pánico por parte de sus víctimas; todo será de manera voluntaria, “es la única forma en que puedo encontrar satisfacción”.

 

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