Vidas Ejemplares

Asesinatos que cometió cuando ella era él

La carrera criminal de Robert Lee Yates duró 23 años, y aunque comenzó en 1975, en los años 90 se recrudeció. Oficialmente asesinó a 15 mujeres, la mayoría prostitutas. Fue la época también de la actuación del asesino de Green River, un infractor con el que Yates compartía la forma de deshacerse de sus víctimas: enterrándolas a flor de tierra en los márgenes del río Spokane, en el estado de Washington, donde Yates arrojó los cuerpos de 13 mujeres.

Sin embargo, los cadáveres de Yolanda Sapp, hallado el 22 de febrero de 1990, Nickie Lowe, rescatado el 25 de marzo siguiente, y Kathleen Brisbois, encontrado el 15 de mayo del mismo año, no fueron tirados por Robert Yates ni por el Monstruo de Green River.

Por casi dos décadas, los asesinatos de las tres mujeres estuvieron sin resolver. En 2005, los detectives Mark Burbridge y Jim Dresbeck fueron asignados a investigar algunos “casos fríos”, entre ellos los de Sapp, Lowe y Brisbois.

Para su indagación, los agentes se apoyaron en las evidencias recabadas en la época, poniendo atención especial en las huellas de ADN, que incorporaron al Índice de Sistema de ADN Combinado (Codis, por sus siglas en inglés).

No fue una tarea sencilla. Tuvieron que transcurrir cuatro años para que el Codis arrojara un perfil completo del sospechoso. Todo apuntaba a un hombre llamado Douglas Perry.

Perry tenía un grueso expediente criminal que se remontaba a los años 70. Las armas eran su adoración, decía que eran “mi familia y mis hijos. (…) Todos necesitamos una razón para vivir, la mía son las armas”. Para acumular su arsenal, Perry era capaz incluso de prostituirse, no obstante que odiaba a las prostitutas, aunque, de acuerdo con el testimonio de algunas personas cercanas a él, en ocasiones invitaba a sexoservidoras a su casa y les daba de comer.

En 1988, una investigación vinculada a un asalto llevó a los agentes hasta la casa de Perry, y aunque no le pudieron fincar responsabilidades, le fueron decomisadas 49 armas de fuego y 20 mil rondas de municiones, pues el arsenal carecía de registro legal.

En otro episodio vinculado a las armas, Perry fue detenido unos días. La policía registró su domicilio y halló nuevamente una gran cantidad de armas, pero también encontró algo a lo que los detectives no prestaron mucha atención: en un armario había varias cajas con ropa interior femenina. Sorprendentemente, las autoridades no inventariaron las prendas y demás ¿trofeos? hallados en el clóset.

Ahora, con nuevas evidencias en torno al asesinato de 1990 de las tres prostitutas, los agentes comenzaron la búsqueda de Douglas Perry.

En lugar de Douglas Perry, los detectives hallaron en 2012 a Donna Perry. La declaración de la mujer asombró a los investigadores: “Yo no voy a admitir que maté a alguien, no lo hice. Donna no ha matado a alguien, Douglas lo hizo”.

Donna Perry, que tenía 62 años al ser aprehendida, explicó que en 2000 se realizó una cirugía de reasignación de sexo en Bangkok, Tailandia. Señaló que antes de esa “transición” ella era un tipo muy violento. La cirugía, abundó, “logró un gran descenso en la violencia”.

Douglas o Donna Perry fue arrestada a principios de este año por su vinculación a las tres prostitutas asesinadas en 1990, las cuales fueron tiradas en diferentes puntos del río Spokane.

Pese a que Donna dice que no recuerda esos asesinatos, pues éstos ocurrieron “hace más de 20 años”, una compañera de celda cuando Donna fue detenida por posesión ilegal de armas, indicó a la policía que el individuo transgénero una vez le compartió que cuando era hombre había asesinado a nueve trabajadoras sexuales.

 

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