Vidas Ejemplares

Asesinadas mientras dormían

En 1973, a sus 26 años, Russell Maurice Johnson era un hombre atlético. Podía escalar hasta 15 pisos, de balcón en balcón, con tal de entrar por la ventana de un departamento previamente elegido y ver la forma en que una mujer dormía.

Mary Hicks, de 20 años; Alice Ralston, de 42; Eleanor Hartwick y Doris Brown, de 49, murieron mientras dormían. En esos primeros cuatro casos la policía explicó que las mujeres habían fallecido por causas naturales, pues no había indicios de violencia en los escenarios ni puertas forzadas: todas fueron encontradas en posiciones naturales de descanso.

Es cierto, el cuerpo de Doris Brown mostraba algo de sangre en el recto, pero los investigadores señalaron que se trataba de una reacción a un medicamento contra la arterioesclerosis.

El 31 de diciembre del año referido, las cosas tomaron otro rumbo. Diane Beitz fue estrangulada con su sostén en el interior de su departamento de Guelph, en Ontario, Canadá. El agresor había violado a su víctima después de asesinarla.

Cuatro años más tarde, en abril de 1977, Louella Jeanne George fue estrangulada en su domicilio. Su atacante se llevó joyería y algunas prendas íntimas de la mujer. La ropa interior fue hallada en un cesto de basura a unas cuantas cuadras del lugar en el que ocurrió el crimen.

La violencia del delincuente iba en aumento. Donna Veldboom, de 22 años, fue estrangulada en su departamento. Además de ser agredida sexualmente, el atacante abrió con la ayuda de una navaja la mejilla de la víctima.

Durante las investigaciones de los agentes con los inquilinos de los edificios donde ocurrieron los homicidios surgió el nombre de Russell Johnson, quien había vivido en el inmueble donde Louella George fue asesinada.

Una vez ubicado como sospechoso de tres asesinatos, la policía encontró que el señor Johnson tenía un grueso expediente de agresión sexual a mujeres y que había sido paciente en algunos hospitales de enfermedades mentales, donde fue diagnosticado como un agresor sexual compulsivo.

Una vez detenido, Russell Johnson aceptó ser el asesino de las cuatro mujeres que se creía habían muerto por causas naturales. Señaló que las sofocó con su almohada mientras dormían. El misterio de las puertas no forzadas se reveló cuando el infractor aclaró que entró por las ventanas de los balcones.

Johnson comenzó su serie de ataques y violaciones en 1969. En 1973 sus impulsos por matar eran irrefrenables. De los siete homicidios que oficialmente cometió, seis fueron mediante sofocación y estrangulamiento, y el último con la ayuda de un objeto punzocortante.

Asimismo, declaró que en el lapso entre el quinto y sexto homicidios atacó a dos mujeres, pero éstas sobrevivieron gracias a que de alguna manera el delincuente fue interrumpido y decidió escapar. Las locaciones canadienses en las que el individuó atacó fueron London, Ontario y Guelph.

Russell Johnson fue declarado no culpable por razones de insanidad y remitido al Centro de Salud Mental en Penetanguishene. En 2007 fue transferido temporalmente al Centro de Salud Mental en Brockville.

Aunque las autoridades sanitarias explicaron que la mudanza era para practicar exámenes de rutina al reo, las protestas de la sociedad surgieron en cuanto se supo la noticia. La parte médica tuvo que señalar que Johnson ocuparía un área del centro alejada de cualquier ala que albergara mujeres.

El Estrangulador del Dormitorio, como se conoce a Russell Johnson, sabe que nunca obtendrá su libertad bajo palabra, pero no deja de luchar para que sea transferido a un centro mental de seguridad media. A finales de 2014, lo intentó nuevamente, pero no: sigue durmiendo en las instalaciones de Penetanguishene.

 

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