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Ciudades más amables

La idea de que la gente salga a la calle a caminar su ciudad, habitarla, vivirla y disfrutarla no fue un invento del hombre, fue una acción natural y espontánea, instintiva e intuitiva, basada en la necesidad de comunicarse con los demás, de conocer, interactuar con el otro en un espacio que es de todos, de nadie más.  
Así es como comienza el intercambio de ideas, el fortalecimiento de la sociedad, ya que se estrechan los lazos y se piensa de manera colectiva. De esta manera es como la calidad de una ciudad se puede medir. En sus espacios de encuentro y de transición, estos lugares que son de todos, donde no existe la individualidad ni el estatus social, donde nada es privado y todo es visible, donde todo es de todos y por lo tanto debemos cuidar.
Moreleando de vuelta al centro es lo que pretende, que la gente vuelva a salir a la calle, se exprese, se divierta, se rose con el extraño, camine, viva su ciudad, la conozca, se identifique, se baje del auto, observe, escuche, admire, vuelva a ser un niño, se olvide de la rutina, sea consciente de su entorno y de la realidad, participe, se involucre, se contagie de alegría, se sienta seguro y apoye el comercio local.
Hoy en día la sociedad ha comenzado a fortalecerse y a unirse para un bien común. Cada vez son más las colectividades preocupadas por su ciudad y sus distintos intereses. Es por eso que la participación ciudadana es fundamental en las tareas y decisiones de la ciudad y no puede ser eximida de las políticas públicas.
Construir ciudades más amables debería ser el proyecto fundamental de los gobernantes y que esta construcción tenga una continuidad permanente para así mejorar la calidad de los espacios públicos y aumentar la plusvalía de sus edificios. Las ciudades deben ser lugares atractivos para sus habitantes, y estas deben ser planeadas de forma integral, dejando de lado las escenografías para así poder fomentar el intercambio social y económico deseado e incentivar la seguridad y el bienestar de los habitantes.
La sociedad debe sentirse identificada con su ciudad, y los centros históricos son pieza clave para formar habitantes identificados con su ciudad. Los espacios físicos moldean y educan el comportamiento de los individuos. Es por eso que la ciudad debe tener un equipamiento urbano incluyente, estético y equitativo para sus usuarios.
“Una buena ciudad es como una buena fiesta, la gente se queda más tiempo de lo necesario porque lo disfruta”. Jan Gehl


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