#andomoreleando

Caminar por la ciudad

Hoy en día caminar se ha convertido para muchos en una transición de la puerta del coche a la puerta de la casa, del elevador a la oficina, cuando esta actividad para otros es su principal medio de transporte, una necesidad.  El caminar es tan importante en nuestras vidas que la ilusión más grande de un padre o una madre es ver a su hijo dar sus primeros pasos. Es un aspecto esencial del ser humano, una cualidad que produce libertad, seguridad e independencia. Recorrer a pie la ciudad no requiere de permisos ni licencias, no provoca gastos por impuestos o por mantenimientos y servicios, no contamina y produce muchos beneficios para la salud. Hoy en día esta acción la hemos sustituido por el asiento del auto y del escritorio, por las escaleras eléctricas y los elevadores y se ha transformado en una voluntad. Si sustituimos caminar por manejar, gastaríamos menos dinero en el coche y aumentaríamos los gastos que ayudarían a la economía local. Induciría a los políticos y urbanistas a tener una visión más completa de su ciudad y se pensarían mejor los proyectos para la misma, se darían cuenta de la mala calidad de las banquetas, de los cruces peatonales y de la mala infraestructura de accesibilidad para los discapacitados. En el coche pasa todo muy rápido y no es posible ver a detalle todo lo que pasa en una calle. Caminar relaja y abre la mente, provocando aumento en la creatividad, genera asombro y atención. Propicia el conocer más nuestra ciudad y la gente que la pasea, así se fomenta una mejor comunicación y ayuda a fortalecer el tejido social. Está comprobado que el mejor lugar para vivir es un lugar caminable, ya que al ver gente andar se genera una sensación de seguridad. Hoy en día pasamos más tiempo sentados, una actividad que no produce ningún beneficio para la salud o para la sociedad. Las tendencias de las ciudades exponen que el auto será un medio de transporte secundario y esto lógicamente se verá reflejado con el precio de la gasolina. Existen estadísticas que expresan la disminución del uso del auto en los últimos dos años a nivel nacional. Caminar para contemplar y reflexionar, para hacer del espacio público un lugar más atractivo para las personas y por consecuencia propiciar un mejor lugar para vivir. “Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrásse ve la senda que nuncase ha de volver a pisar. Caminante no hay camino si no estelas en la mar”. Antonio Machado 



@moreleandoTRC/ @josegonzalezf/FB Moreleando, de vuelta al centro