Los inmortales del momento

Los ubicuos y misteriosos espejos

Por todos los lugares de las ciudades y del mundo, siempre mirándonos, espiándonos, acechándonos, interrogándonos, duplicándonos, convirtiéndonos en otros, envejeciéndonos y tal vez pensándonos, están los espejos.

En las peluquerías, en los cuartos de baño, en las salas hogareñas, en las recámaras, en los muebles, en los vestidores, en los cielorrasos de los burdeles, en los restaurantes lujosos y hasta en fondas humildes, en el frente y a un costado del automóvil, en los bolsos de las mujeres, sobre los mostradores de bares y cantinas, en los salones de baile, en los aparadores de las tiendas, en los ojos-de-agua de los paisajes, en cualquier superficie de agua o de metal que sea reflejante y, en fin, por todos los lugares de las ciudades y del mundo, siempre mirándonos, espiándonos, acechándonos, interrogándonos, duplicándonos, convirtiéndonos en otros, envejeciéndonos y tal vez pensándonos, están los espejos, y, por si todo eso fuera poco, se les halla también en las mitologías y las literaturas.

He aquí una breve colección de espejos elegidos al azar en libros cuyas páginas son tambien, de otra manera, espejos en los cuales nos miramos, nos espiamos, nos interrogamos.

Invocación

Mírate en un espejo y luego mira/ estos retratos tuyos olvidados;/ pétalos son de tu belleza antigua.

Manuel Altolaguirre

Petición de auxilio

Sálvame. Estoy atrapado en el espejo.

Javier Puche

Reflejo

—Salí, cobarde. Salí, si sos hombre. Salí para que hablemos.

Adán, frente a su reflejo, se hablaba por primera vez, maravillado de encontrar, por fin, a otro como él.

Ildiko Nassr

Yo vi matar a aquella mujer

En la habitación iluminada de aquel piso vi matar a aquella mujer. El que la mató le dio veinte puñaladas, que la dejaron convertida en un palillero. Grité. Vinieron los guardias. Mandaron abrir la puerta en nombre de la ley, y nos abrió el mismo asesino, al que señalé a los guardias diciendo:

—Éste ha sido.

Los guardias lo esposaron y entramos en la sala del crimen. La sala estaba vacía, sin una mancha de sangre siquiera.

En la casa no había rastro de nada, y además el criminal no había tenido tiempo de una ocultación esmerada.

Ya me iba, cuando miré por último a la habitación del crimen y vi que en el pavimento del espejo del armario de luna estaba la muerta, tirada como en la fotografía de todos los sucesos, enseñando las ligas de recién casada con la muerte...

—Vean ustedes —dije a los guardias—. Vean... El asesino la ha tirado al espejo, al trasmundo.

Ramón Gómez de la Serna

El suicidio de Narciso

Ante el espejo, se puso el cañón de la pistola en la sien, disparó y cayó muerto. Pero su imagen reflejada siguió en pie, pues la pistola del espejo no es la pistola de verdad.

Silvestre Lanza

Ojos azules

Me miro al espejo y no me reconozco. Sé entonces que ya soy el reflejo de otro.

Marcial Fernández

Reflejo

Anoche, el vampiro me hizo el amor de nuevo.

Empiezo a ver su imagen en el espejo.

Mauricio Carrera

Diogenes y "Diógenes"

—¡Vaya con ese Diógenes tan exigente! —dijo el que había visto el suceso—. Iba como de costumbre con su linterna en busca de un verdadero hombre, topó con el espejo de la puerta de la barbería... miró a "Diógenes"... y siguió de largo, buscando, como de costumbre.

José de la Colina

El fenómeno

Se le anuncia fuera de la barraca, pero sin precisar nada. Solo se da a entender que es monstruoso. Es largo el camino para llegar a donde está, y es estrecho, mal iluminado y te guían por un altoparlante.

De pronto, el altoparlante exige silencio. Has llegado a una habitación de oscuridad total. La luz estalla.

Y uno se encuentra ante un espejo.

Jacques Sternberg

Los grandes espejos

Los grandes espejos de salón, como los dinosaurios, están destinados a extinguirse en el planeta; si al menos fueran como sus hermanos menores, los espejos de bolso: acomodaticios, aduladores, coquetos, chismosos, que son la buena estrella de las mujeres, pero no. Los grandes espejos tienen naturaleza más noble: dignos y fríos, como un cuadro que representa el mar antes del nacimiento de Venus, están consagrados a reflejar los pomposos sucesos de la historia.

Carlos Valdés

La última mirada

Al agonizar el viejo marino pidió que le acercasen un espejo para ver por última vez el mar.

Ramón Gómez de la Serna.