Los inmortales del momento

Monólogo ante 'El Pensador' de Rodin

¿Habrá sido el Pensamiento el verdadero Pecado Original? Se debe tomar en cuenta que no habrá resultado fácil ni grato ni sano pensar por primera vez en plena y brutal Prehistoria, y acaso sin licencia otorgada por Dios Padre.

Allí veis la representación de bulto y en pelotas de un animal de la especie humana y del género masculino que fue engendrado no de la relación entre cualquier hombre y cualquier mujer, y no en la carne sino en el bronce, y está en la pose de ejercitarse en la meditación. Ese no soy yo: el Hombre, el nacido de hombre y de mujer en acto de puro amor o de mera urgencia de la carne y vigilado por Dios Padre. Ese de allí es solo un ícono que me representa según el artista que lo fabricó para solemne, pedantescamente, titularlo Le Penseur, es decir El Pensador.

El tal bronce figurativo pretende representarme en una postura meditativa de elegante estilo pero que, ay, se parece a la que los hombres de carne y hueso adoptamos todos los días en un lugar hogareño para... digamos que para "descomer". Es, ya digo, obra del escultor Auguste Rodin (Paris, 1840 - Meudon, 1917), que me imaginó así: como un hombre primitivo pero ya atlético y de antemano escultural, el cual después de matar a algún dinosaurio y llevarlo a la cueva donde, mientras sus semejantes asarían el animalote para la cena tribal, él se hubiera sentado a descansar y a distraerse inventando el acto (si lo es) de pensar... Pero, al parecer, tal ocurrencia (con la cual ese hombre quizá creía que se convertiría en el más ilustre de la Prehistoria, y tal vez hasta en el originador de la Historia) habría costado más esfuerzo que aporrear dinosaurios, pues véase: aun cuando el pensador en bronce pretende mostrarse en un quieto minuto de abandono y serenidad, ¿no es verdad que se le nota una postura de precario equilibrio y tensión rígida, y que tiene engurruñados los dedos meñiques de los pies?

Y es que, aunque no consideremos el asunto desde un ángulo teológico, y no nos preguntemos, por ejemplo: ¿habrá sido el Pensamiento el verdadero Pecado Original?, se debe tomar en cuenta que no habrá resultado fácil ni grato ni sano pensar por primera vez en plena y brutal Prehistoria, y acaso sin licencia otorgada por Dios Padre.

Esa es, pues mi efigie, y está intentando pensar aunque tal acto, si es un acto, no sea propio del bronce... Y el caso es inquietante, hasta se diría que aterrador, pues yo sé que muchos siglos después, en una solitaria medianoche, el filósofo Blas Pascal, hallándose hondamente meditando en algún asunto, vio que se abría a su costado un súbito abismo, y se espantó al descubrir que el hombre "es una debil caña pensante y que el más sutil de los céfiros la puede quebrar"... (¿y pensar será quizá inclinarse riesgosamente hacia un abismo?).

También sé que después el escritor anglofrancés Samuel Beckett, mientras esperaba la visita de God (y esperaba en vano, pues a éste le molestaba que lo apodasen Godot), profirió la terrible sentencia:

"Lo terrible es haber pensado".

He ahí la perturbadora verdad. He pasado a ser ícono ilustre y (dejando de ser un humilde pensador con modesta inicial minúscula para convertirme, con jactanciosa mayúscula, en El Pensador) me veo cargando con la más angustiante responsabilidad: la de pensar.

Lo cual resulta terrible, y bien que lo supo el robusto espadachín del trío de los célebres mosqueteros: Porthos, hombre sano, y por ello poco pensante, pero que en una de las crónicas dumasianas (¿Veinte años después o El hombre de la máscara de hierro o El vizconde de Bragelonne?), cuando corría por un subterráneo para evitar un derrumbe del techo sobre su cabeza, se fijó por casualidad en el movimiento de sus piernas y por primera vez lo acometió el Pensamiento, y caviló sobre la forma mecánica en que sus pies se movían, acto que le pareció tan extraño y ridículo que ya no pudo seguir corriendo y se detuvo a seguir meditando, asi que, ya transfigurado en todo un penseur existencialiste, murió aplastado por enormes rocas por no saber que lo terrible es haber pensado.

Y... en fin, pero sin fin: el Pensador inmortal que dizque ahora soy gracias a mi efigie, está en pelota, como veis, y, según me informa Wikipedia, "Rodin quería que esa figura heroica del estilo de las de Miguel Ángel representara tanto la reflexión como la poesía" (¡y encima del Pensamiento, la Poesía!)...

Así que al Pensador y a mí habría que llamarnos gimnosofistas, que significa precisamente "pensadores desnudos"...Y, a propósito de gimnosofismo, vaya otra historia como final del monólogo:

Ocurrió que Alejandro de Macedonia, durante su empresa en la India, capturó a diez filósofos desnudos que se habían enfrentado a su ejército. Y, sabiendo que esos brahmanes en cueros eran capaces de responder a todas las preguntas, Alejandro (quien además de ser gran guerrero y conquistador, era un esnob aficionado a los "juegos del intelecto" ) planteó a los gimnosofistas una serie de enigmas, advirtiéndoles que mataría a quienes no los resolvieran... y...

No sé en qué termina el episodio, pues no hay un libro de Plutarco a mano, pero creo que por lo menos un anciano gimnosofista murió porque a Alejandro le pareció que no había respondido correctamente a sus adivinanzas...

Así que yo, meditador de carne y hueso, como muchos aventurados pensadores colectados por los siglos, pero además encarcelado "gloriosamente" en el bronce rodiniano, pienso que...

LO TERRIBLE ES HABER PENSADO.