Los inmortales del momento

Celebración de Kafka por algunos plagiarios

Indudablemente, el íncipit de "La metamorfosis" es uno de los más célebres de la literatura universal, el que ahora es recreado desde el estilo, punto de vista y circunstancias de una gran diversidad de escritores.

En 1912 Franz Kafka (Praga, Imperio Austrohúngaro, 3 de julio de 1883–Kierling, Austria, 3 de junio de 1924) escribió La metamorfosis (Die Werwanlund), de cuya publicación se cumplen cien años en este 2015. El relato, ¿de horror o de humor?, se abre con un párrafo destinado a ser uno de los íncipits más famosos de la literatura del siglo XX, y va de este modo:

“Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso escarabajo”.

Ahora, con motivo de tal centenario, pedí a los fantasmas de escritores de varios estilos y categorías que reescribieran el asunto y aquí van los resultados:

*El hombre es un escarabajo, mas un escarabajo pensante. [Blas Pascal]

*En una calle de Praga de cuyo nombre no puedo recordar, no ha mucho que vivía un joven viajante de comercio de los de camisa semanaria, corbata manchada de sopa y zapatos polvorientos. Es
pues de saberse que este sobredicho viajante, en los ratos en que no vendía, que eran los más del año, se daba a leer libros de entomología con tanta afición y gusto que olvidó de todo punto su trabajo y, leyendo, se le pasaban las noches de claro en claro y los días de turbio en turbio. Rematado ya su juicio con tales lecturas, vino a dar en el más extraño pensamiento en que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario, para escapar al fisco y a los acreedores, convertirse en un escarabajo. [Miguel de Cervantes Saavedra]

*Ser escarabajo o ser Gregorio Samsa, he ahí el dilema. [Shakespeare]

*Alicia vio que el Viajante Sedentario, recién convertido en un escarabajo, movía incesante y alocadamente las patas.

—Oh, es terrible —dijo Alicia—. ¿No te sientes mal, acaso?

El insecto se atusó el bigote, lo único que le quedaba del viajante de comercio, y dijo:

—Me alegro de que hayas venido, niña, a celebrar juntos mi octavo cumpleaños de este mes.

—No es de personas bien educadas cambiar de conversación —replicó Alicia.

—Lo importante —dijo el escarabajo— no es cambiar de conversación, sino cambiar de interlocutor. [Lewis Carroll]

*Hombre de 28 años, mediocre, con mediano sueldo de viajante de comercio, con aspecto y hábitos de escarabajo, busca escarabaja joven, bonita y hacendosa. Escribir a Gregorio Samsa, calle Kakfa número 19, apartamento 301, Praga. [Sección de anuncios de un periódico]

*Gracias, doctor, por ofrecerme tal acogedor diván para que yo afloje al subconsciente. Para un psicótico como yo se agradece una buena sesión de psicoanálisis. Discúlpeme la excesiva agitación de mis muchas patas, es que estoy nerviosón... Y bueno, lo mejor será que yo, un escarabajo muy racional y decente, de una vez le cuente que a cada rato tengo la pesadilla de que, ¡horror!, me he convertido en un monstruoso señor que es viajante de comercio, un fulano que dice llamarse Gregorio Samsa... Ay, doctor, ¿no tendré un horrible complejo? [Paciente de un psicoanalista]

*La de la voz desea hacer constar ante el señor juez, a quien mucho agradece el interés por su humilde persona, la cual reconoce haber matado a su esposo Gregorio Samsa, por mal apodo Goyo Salsa, pero no fue por tener instintos asesinos ni sucios intereses, sino porque la de la voz ya francamente estaba cansada del maltrato que él le daba, puros jaloneos y moquetes a todas horas del día, y encima se burlaba de ella y todos los fines de semana llegaba muy tarde en la noche y borracho hasta las manitas y la golpeaba, y el colmo fue cuando una noche el tal Goyo, o séase el hoy occiso, llegó ebrio hasta las manitas y se tumbó en la cama y le dio eso que llaman delirium tremens o algo así, y empezó que se estaba volviendo escarabajo, y entonces la de la voz, aprovechando la ocasión, agarró un periódico y lo enrolló en forma de mazo y, ¡zas!, que Dios perdone a la de la voz, pero sí, eso hizo: aplastó al escarabajo, matándolo para que el canijo de una vez aprenda a comportarse como Dios manda. [Declarante ante un juzgado de lo criminal]