Carta de Esmógico City

¿Por qué el nombre de la Zona Rosa?

Ahora que una famosa zona de Ciudad de México está en plan de “remodelación”, que en realidad más bien sería de restauración, pues ya lleva varias décadas de descuido causado por la multiplicación de comercios de todos los niveles (ya que, digamos en el solo renglón de la gastronomía, contiene los restaurantes de alto precio y dizque de lujo hasta los puestitos y carritos de taqueros y “perrocalenteros”, o como se quiera llamar a los vendedores de meros hotdogs)…

Ahora que dicha zona o “zonaja” recompone su rostro, sea mediante leve cirugía o intenso maquillaje, o tal vez las dos técnicas simultáneas, he aquí que algunos lectores, sospechando que el cronista de esta Esmógico City tiene suficiente edad como para saber del inicio del nombre dizque celebratorio del lugar: Zona Rosa, le han preguntado al respecto.

Y el cronista, tras rascarse la canosa y casi calva cabeza (ah, tiempo ingrato, ¿qué has hecho?), recuerda, por principio de cuento, que la primera vez que el nombre dizque prestigioso de Zona Rosa salió a la luz fue, quizá, en los iniciales años 60 y en el suplemento dominical del periódico Novedades dedicado a todas las ramas de la cultura. Y apareció porque en la plana de los anuncios comerciales había tantos de dicha zona o zonaja que el conjunto mereció el elegante sobrenombre para ser columna o sección del prestigioso semanario dirigido por Fernando Benítez, acaso creador del nombre. Luego el dandi argentino Luis Guillermo Piazza y su entonces discípulo Carlos Monsiváis empezaron a cronicar la sede de los “zonarroseros” e inmediatamente José Luis Cuevas (además de gran artista, buen cronicador de todo lo que pasaba en torno a su ego), aprovechando que allí hizo importantes primeras exposiciones en las galerías Prisse y Proteo, se proclamó inventor del nombre de “la zona del arte y el buen gusto”.

Eso recuerda el cronista y si alguien tiene otro recuerdo del asunto, ¡vale, despues de todo! La memoria colectiva debe ser democrática, es decir, que cada uno tiene todo el derecho de exponer la suya, pero, eso sí, nada tuvo de ingerencia en el asunto Rosa Carmina, la rumbera de las muchas que se menearon en el cine mexicano de todavía entonces, quien también podría haber inventado la Zona Carmín, qué horror.