Carta de Esmógico City

Metralla del corazón

Iba el cronista en el Metro, dirección sur-norte de la Línea 3, la que precisamente por ser la Línea Verde concluye besándole los pies a los Indios Verdes (y valga la pedestre imagen), cuando, en el vagón en repleto de titipuchal de almas (más sus correspondientes cuerpos), entró una pareja de chavas de estilo popular-chic (es decir entre Guadalupe la Chinaca buscando a Pantalión y estudianta de Filosofía y Letras de la UNAM en guerrillera cultural ideologizadora del noble pueblo bueno), y mientras una tocaba su armónica, la otra rasgueaba su guitarra y cantaba un extenso corrido en dodecasílabos que al parecer se debía a ambas cantautoras, las cuales lo anunciaron como el "Romance de López Obrador". Ahora transcribo la letra impresa en las hojitas en papel de china de varios colores que luego fueron ofrecidas a los viajeros a cambio de "ai lo que sea de de su voluntá, y nomás por cooperar a la causa de la defensa de nuestro petrólio que los insaciables gringos nos quieren robar con ayuda de los malosos vendepatrias derechosos:

"Soy adelita de López Obrador,/ traigo cananas, nomás de resplandor,/ pero con gusto disparo mi canción/ porque seguir al Peje, ¡ése sí es honor!/

(Primer grito ad libitum): "¡Aiii jaiiijaiiijaiiii, valedores, ni se aflijan ni se aflojen!"

"Canto a los pobres con toda la verdad,/ soy puro pueblo de cuna y de pasión,/ y yo defiendo mi neta identidad/ nomás con la metralla del mero corazón./

(Segundo grito ad libitum): "¡Ay, vendepatrias de mal arriendo, qué apocados estoilos viendo!/

"Yo tengo el alma patriota a toda ley,/ voy con el Peje, campión de la elección;/ él me preside, lo tengo por mi rey,/ ¡lo quera o no lo quera el maaldito burgués!/

"Es el petrólio pilar de la nación,/ es oro negro, tesoro popular,/ yo lo defiendo con lucha y con canción,/ siguiendo la enseñanza de López Obrador.

(Tercer grito adlibitum y bravío): "¡Iiiiijiaaaaajai!¡Ora sí, chile piquín, vas a ponerle ardor al caldo!"

"Tengo mi rumbo, yo sé por onde voy,/ muero en la raya, plantada en mi razón./ ¡Únete pueblo, no seas mandilón/ y júntate a la lucha de López Obrador!"

Terminado el corrido y, haciendo sonar el bote en que recogieron algunas monedas, las adelitas se despidieron con tres gritos adlibitum y bravíos: "¡Viva la identidá nacional! ¡Viva la República del Zócalo! ¡Viva López Obrador!"