Carta de Esmógico City

¿“Contingencia” dice usted?

Según los diccionarios de la lengua española que el cronista cree tener a mano —aunque luego resulta que no, pues tales librotes y libracos suelen perderse en un lovecraftiano caos como el de la habitación en que el susodicho tecleador trabaja—, la palabra "contingencia", omnipresente y obsesionante en los medios de información mexicanos, antes significaba: eventualidad, azar, emergencia, casualidad, circunstancia, riesgo, peligro, suceso, etcétera. Pero ahora el tecleador de atribuladas crónicas urbanas se pregunta cómo podría ser "contingente" la situación que desde hace décadas es permanente en la ciudad capital del país... o al menos eso es lo que el cronista puede decir, él que, cada vez que respira, siente que está mascando un espeso bocadillo de esmog, y a ello se debe que para su crónica de los miércoles en MILENIO Diario, su periódico favorito, haya rebautizado como Esmógico City a la ciudad de este asfixiante desmadre atmosférico que llegó para quedarse. (Luego surgen lectores que le reprochan al cronista que haya infamado, apodándola así, a su ciudad favorita.)

Y, conste, en esta querible/ odiable ciudad, en la que el ciudadanaje debe heroicamente disputarle el derecho de suelo transitable a los automóviles (esas máquinas runflantes y humeantes, cada vez más numerosas, entre las que debe culebrear el heroico peatonaje), la solución al problema ingente de la contaminación ambiental no ocurrirá gracias a las multicoloridas pegatinas y las irrisorias multas del Hoy no Circula, sino, entre muchas otras cosas, con un considerable aumento del sistema de transporte colectivo (Metro, autobuses), y hasta con algunos automóviles eléctricos como el modelito que —sin duda dando un magnífico ejemplo de civilidad, y de ciudadanidad— ha utilizado don Miguel Mancera, jefe de Gobierno de esta titularmente flamante Ciudad de México.

...Y el tecleador de marras (no de la ciudad de Marrakesch, en la cual quién sabe si no estarán igual) termina su articulejo y sale a pasear y comprueba que en el tramo de Barranca del Muerto a Insurgentes Sur de la avenida Río Mixcoac ya hasta desaparecieron los cadáveres de árboles cortados para instalar una "depresión vial" en la que se trabaja desde hace ya demasiados meses... y que seguramente causará una depresión (síquica) al cronista.