Carta de Esmógico City

El cronista “tiene la oportunidad”… de disculparse


Anteayer el cronista tuvo la oportunidad de ver y oir al jefe de Gobierno de Ciudad de México, don Miguel Ángel Mancera, cuando… ¡Un momento, por favor, que se interrumpa el tecleo!, pues parece que el tecleador aquí presente ya se contagió de uno de los vicios que en México están afeando al oficio de cronista y reportero del acontecer diario, y es el uso abusivo de la frase “tener la oportunidad de”, pues ¿qué necesidad hay de usarla cuando es evidente, por ejemplo, que si el cronista oyó y vio algo que hacía y decía el señor Mancera es porque tuvo tal oportunidad y ninguna otra?

Y el cronista, arrepentido, pues, de haber caído en la manoseada frasecita, rectifica y va derecho al asunto. Anteayer (y no “antier”, una palabrita que nada significa) el cronista vio al señor Miguel Ángel Mancera supervisar una obra de vialidad, la del tramo subterráneo entre la avenida Río Mixcoac y la avenida Insurgentes (obra que ya lleva quién sabe cuánto de emprendida, quiza dos años, y que parecía que nunca se completaría) y le oyó decir que ya va el asunto por 86 por ciento de su realización, es decir que ya pronto concluirán las mil molestias de quienes habitamos junto a ese tramo, sobre todo los habitantes de la colonia Florida, que nos quejábamos, y por ahora tal vez seguiremos haciéndolo, de los estorbos y el ruidero que esos trabajos nos asestan.

Y dicho está el caso… y el cronista, bajando la abochornada cabeza, debe pedir disculpas porque reconoce que no era de tal caso de vialidad que deseaba escribir, aunque de cualquier manera ya lo hizo, y que en realidad se trataba de expresar su abominación de una frasecita frecuentemente viciosa por frecuentemente innecesaria.