Carta de Esmógico City

El cronista se atreve a hacer una modesta proposición

El peatón —dice uno de tantos diccionarios de la lengua española, que no es el de la RAE (Real Academia Española, si se llama así), al cual el cronista tiene adrede perdido, pues lo considera uno de los peores lexicones del mundo... y conste que lexicón no es vocablo insultante, sino un "conjunto de palabras y giros de una lengua, casi siempre presentado como libro"— es el individuo que transita a pie en espacios públicos, por ejemplo el de Esmógico City, aun si ésta ya casi resulta intransitable para peatones.

Y de los modos de transporte que atiborran la dicha aunque no dichosa ciudad (si todavía puede considerársela como tal y no como runflante estacionamiento), el cuerpo del peatón es importante, pues suele llevar el alma del susodicho, además de cualquier cosa adicional, digamos la ropa, la gorra, los lentes, la pluma, las libretas de direcciones o de apuntes, etcétera, en el caso de que el inviduo sea el cronista o alguien de semejante actividad profesional. Pues bien, o pues mal: los peatones de Esmógico City son humanos seres heroicos y mártires que los conductores de otros medios de transporte, los vehículos motorizados en sus diversas especialidades (coches, autobuses, trolebuses, camiones, etcétera), suelen considerar como desechables en ese dizque espacio público. Diariamente los periódicos dan cuenta, y a veces de modo espeluznante, de cierta cantidad de especímenes del peatonerío que son heridos o de una vez matados por los otros medios transportadores cuando aquellos transitan por calles, avenidas y otras vías y cruceros, para ir a ganarse el pan y el de la familia en cualquier actividad legal (pues de las ilegales mejor será no hablar), lo cual el cronista considera que es un comportamiento, aunque en modo tan humildemnte civil como cotidiano, que debería ser considerado por los diputados, senadores, legisladores y gobernantes, como heroico y hasta patriótico, y, considerándolo así, el cronista se atreve a proponer que se dicte y instituya un Día del Peatón Esmogicano y se erija en algún lugar céntrico el monumento al Peatón Heroico..., por lo menos.