Carta de Esmógico City

De por qué el cronista hace 20 sentadillas diarias

El cronista no puso los ojos como platos (gesto patentado por Gil Gamés para sus performances en la tele), sino que parpadeó tres veces (gesto que hacía Buster Keaton para sus trabajos del cine) cuando un compañero de viaje, estando los dos de pie en la apretazón de un vagón de la línea verde del Metro, le dijo que a partir del comienzo de febrero los esmogicanos pagaríamos el boleto de un viaje, no con los cinco pesos de rigor, sino haciendo diez “sentadillas”. Es decir, que practicaríamos un somero atletismo mediante el cual la Secretaría de Salud pretende que vayamos dejando de ser una mayoría de gordos.

La noticia provocó la alarma del cronista, quien hasta ahora no se consideraba esbelto, desde luego, sino solo un poco panzoncito; pero apenas llegó al hogar, corrió inmediatamente hacia el espejo de cuerpo entero del baño, y… se miró y no se admiró, pues, ay, se vio en mucho peor forma que de costumbre: advirtió en su figura un cierto crecimiento de la papada, del vientre y de las mejillas (que tendían a convertirse en  mofletes), y entonces imaginó que un día quizá olvidaría la billetera en casa, y por tanto, careciendo de los cinco pesos del boleto del Metro, se vería obligado a hacer las diez sentadillas, y las haría tan mal, tan sin ritmo, sin apostura y sin gracia, que le “caería gordo” al policía/ médico apostado a la entrada de los andenes, quien lo clasificaría precisamente como gordo (u obeso, sinónimo que no suena mejor), y por lo tanto, siéndole negados boleto y viaje, tendría que hacer su trayecto citadino y cotidiano a mero “golpe de calcetín” (hazaña excesivamente fatigosa para su mucha edad).

Un poco más tarde, cuando el cronista se informó bien, supo que en realidad las sentadillas no eran obligatorias, sino optativas, y quedó tranquilo, pero a partir de entonces decidió hacer en su hogar veinte sentadillas cotidianas, pues ha leído en periódicos nacionales y extranjeros que los esmogicanos ya ganamos el primer lugar en el campeonato de ciudadanajes con mayor cantidad de gordos.

Así que, en conclusión, el cronista aplaude la preocupación de la Secretaría de Salud por el estado de los cuerpos del ciudadanaje, y proclama:

¡Señoras y señores, a hacer sentadillas!