Carta de Esmógico City

El chavo en el vientre de concreto

En un anochecer de marzo de 1954 y en la Ciudad de México el joven Héctor García, ya fotorreportero con ojo de fotopoeta, iba con su cámara disparadora de clics “a la menor provocación” y en una calle vio a un chamaco pobre que, en postura fetal para defenderse del frío, o del desamparo, estaba como incrustado en el rectangular agujero de un muro…

Héctor disparó, ¡clic!, atrapando y fijando para siempre esa imagen que André Malraux titularía “El niño en el vientre de concreto” y daría la vuelta al mundo como un ícono representativo de los chamacos pobres y olvidados, hermanos defeños de los hijos de la calle de cualquier ciudad del mundo.

No sabemos de qué calle, de qué barrio de la Ciudad de México era, y qué nombre, qué apellidos y qué rostro tenía ese chamaco que se volvería célebre aun siendo anónimo y sin rostro. ¿Tal vez provenía del mismo pobrísimo barrio de Candelaria de los Patos en cuya calle de Juan de la Granja el chamaco Héctor García vivió su propia y dura pobreza?

Lo que sabemos es que Héctor García (que nació en la Ciudad de México en 1923 y moriría en Esmógico City en 2012), siguió por muchos años fotografiando la vida a su alrededor, tanto los astros de la vida social, o del arte y la política, como la gente pobre, marginal y anónima. Y también sabemos que siempre se mantuvo leal a ese chamaco de la calle del que no captó el rostro, del que no supo el nombre, pero del que se sintió hermano sin prever que, gracias a un clic, iba ser un ícono universal, un mundial “chavo de la calle”, como tantos que todavía hoy se les puede encontrar a la vuelta de cualquier esquina de Esmógico City.