Carta de Esmógico City

El ¡pumpum! para acabar con todos los ¡pumpums!

Según el diario Excélsior, el senador panista Jorge Luis Preciado, de quien el cronista ignora si es apreciado por sus copartidarios (o por cualesquiera otros) como experto en cuestiones del armamento relacionado con la civilidad, ha dicho en una entrevista que se habría de considerar el asunto de que los ciudadanos mexicanos tuviesen derecho a portar armas, pues esa posible ley ... ¡contribuiría a "inhibir" el crimen y la violencia!

Gulp, tal como usted lo oyó o lo leyó. Y el cronista, que cada vez más padece de insomnio despues de ver los telenoticiarios nocturnos, y que de los héroes de películas del oeste norteamericano solo ha aprendido a no dar la espalda a las puertas de las cantinas (pues es tradición que por alguna de ellas entrará el adverso gunfighter), se ha rascado la cabeza en la que cada cabello se ha convertido en un signo de interrogación.

¿Qué clase de beberecua inspiró al senador Preciado? Tal vez lo dijo de veras o tal vez con media sonrisita, es decir con ironía, pero ¿cómo saberlo? El caso es que ya hay en esta ciudad, en este país, en el mundo entero, demasiado genterío con un puñal, con una pistola, con una bomba, sea "bomba Molotov"o sea de formato profesional, y hasta con un "bazuka" (palabra que parece designar un baile exótico pero que en realidad da nombre a un instrumento de destrucción y muerte); y ya se sabe que aun el hombre más tranquilo, más civilizado, más cívico, si, por ejemplo, portase pistola, podría ceder a la tentación de con ella dar acaso muy sabios pero también fulminantes consejos con el sintético lenguaje del pumpum o el del bangbang (a escoger según uno se sienta discípulo del clásico cine de charros o de los más violentos westerns que seguramente entusiasman a mister Donald Trump).

Al fin y al cabo, no es posible que no haya en este mundo hombre o mujer, y hasta niño, que se resista heroicamente a vencer en una discusión sin darse el trabajo de gritar o chillar demasiadas palabras, cuando con una simple detonación se ... digamos que se resuelve un problema, una discusión, un simple malentendido,vaya.