Carta de Esmógico City

Señor, ¿ya ha comido usted xoloitzcuintle?

Apetición de la Federación Canófila Mexicana, don Miguel Ángel Mancera, el jefe de Gobierno de la CdMx, proclamó al xoloitzcuintle, o xolo, es decir el muy mexicano perro sin pelo, como ser emblemático y universalmente patrimonial de la ciudad capital del país, del que esencialmente dice la erudición gugliana: “El xoloitzcuintle o xolo es de una raza canina sin pelo que vive de 12 a 14 años; su falta de pelaje no es agradable para algunas personas, pero para otras, y muy especialmente entre los criadores de xolos, cada ejemplar es muy preciado, debido también a su valor histórico, cultural y biológico, y a su relativa escasez en comparación con otras razas”.

Al respecto de tal acto consagratorio de dichos canes han brotado los comentarios a favor o en contra, y el cronista anotó aquellos que tienen relación con esa vieja costumbre humana: la de comer.

Algunos esmogicanos gustosamente asumen como ícono emblemático a un perro pelón como la palma de la mano, a quien los ancestros indígenas lo querían tanto que hasta se lo comían, y no solo a besos, sino además asado o cocido o frito, y acaso con alguna salsa de las que tal vez algunos viejos todavía guardan el secreto, lo cual denotaría una refinada gastronomía, y por lo tanto habríamos de reincorporarla a nuestra mesa cotidiana o siquiera dominical.

Pero otros capitalinos opinan que reincorporar al xoloitzcuintle a nuestra simbología citadina, y sobre todo honrarlo como sublime manjar o plato habitual en nuestra mesa, significaría un retorno a la barbarie y poco menos que al canibalismo, pues los perros, incluidos los perros pelones (de quienes, bajo nuestras ropas, resultamos hermanos en desnudez) son, según la popular sabiduría, los mejores amigos del hombre, o sea los más cercanos a la humanidad, de modo que reponerlos en nuestra dieta podría indicar un retroceso a la antropofagia, y… para qué motivar a los enemigos de la mexicanía.

¡Imagínense los trumpetazos de Trump insultándonos como “perros comedores de perros” y ordenando tocar para nosotros el son de “El degüello”, en contrapartida a la derrota gringa en El Álamo!.